Toma la palabra
“Me tiré al suelo y cubrí a tres de mis hijos con mi cuerpo”
02.07.2012 ·
- Los agentes fronterizos aparentemente disparan contra los hombres, mujeres y niños que ven tratando de huir hacia Jordania
(Amman, 27 de junio de 2012) – Soldados sirios en la frontera con Jordania se encuentran al parecer disparando indiscriminadamente contra cualquiera –incluyendo mujeres y niños civiles – que intente huir de Siria, Human Rights Watch señaló hoy. Las autoridades sirias deberían ordenar inmediatamente que sus fuerzas armadas en la frontera acaben con todos los ataques indiscriminados, y tomar todas las medidas posibles para evitar que los civiles que cruzan a países vecinos sean heridos y respetar su derecho a salir del país.
A mediados de junio, Human Rights Watch habló con 17 refugiados sirios en Jordania que relataron que, cuando cruzaron en mayo y junio la frontera en grupos de hasta 200 civiles acompañados por miembros del Ejército Libre de Siria (FSA por sus siglas en inglés), soldados sirios los sometieron al fuego sostenido de ametralladoras y francotiradores, matando a tres civiles e hiriendo a once. Todos los refugiados describieron incidentes en los que el Ejército sirio abrió fuego sin previo aviso y disparó por igual contra cualquiera que estuviera cruzando la frontera, ya fueran miembros del FSA u hombres, mujeres y niños civiles. Leer más
21.06.2012 ·
Por Oficina Internacional de los Derechos Humanos
Acción Colombia (OIDHACO)
Colombia es el 7° país en el mundo en términos de origen de refugiados (ACNUR), y el país con mayor número de personas desplazadas en su propio territorio: 5.5 millones, según cifras de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), 3.9 millones según las cifras de la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional; dos cifras que suponen un verdadero drama. Colombia se sitúa por delante de Sudán (5.2 millones según la ONG IDCM), Afganistán e Irak en número de desplazados, pero este drama no ha merecido ni alertas internacionales ni el cubrimiento de la prensa mundial.
El silencio de la comunidad internacional consigue que, en lugar de disminuir la cifra de víctimas, aumente cada año. Tan solo en 2011, según Codhes, hubo cerca de 260.000 nuevos desplazados. En Colombia cada día, 710 personas se convierten en desplazadas. Y como lo ha destacado la Corte Constitucional colombiana (Auto 092 de abril de 2008), existe un vínculo directo entre el desplazamiento y la violencia sexual; las mujeres desplazadas sufren de un impacto desproporcionado del conflicto armado. En el 2010 En Colombia se registraron 16.916 casos de violencia sexual, 2 cada hora, según la organización SISMA Mujer.
10.10.2011 ·
Comisión Española de Ayuda a Refugiados (CEAR)
- CEAR denuncia que personas solicitantes de asilo y necesitadas de protección internacional procedentes de Siria no pueden acceder al procedimiento de asilo en España por la exigencia de un visado de tránsito aeroportuario.
Hace algo más de dos semanas comenzaron a llegar varias familias de procedencia siria al aeropuerto de Barajas donde solicitaron asilo. Provenían de Argelia y volaban con destino a terceros países, aprovechando el transito que realizaban en Madrid para pedir protección en España. Era su única vía para llegar a nuestro país dado que son personas que han tenido que huir precipitadamente de Siria al peligrar sus vidas. Esas familias apenas sumaban una treintena de personas en busca de refugio.
Sin embargo, el Gobierno, ante su llegada, ha implantado la exigencia de contar con un visado de tránsito aeroportuario que está imposibilitando en la práctica que otras personas pertenecientes a este colectivo puedan llegar a nuestro país.
Los aeropuertos españoles son la única vía segura de acceso a la protección internacional que poseen quienes huyen de Siria, dado que otras rutas alternativas, terrestres o marítimas, son extremadamente peligrosas. Por este motivo es fundamental que se mantenga abierta esta puerta de acceso al sistema de asilo español, lo contrario es desastroso para la protección de un colectivo tan vulnerable y necesitado de refugio como el de los represaliados sirios. Hecho que pone en cuestión el compromiso de nuestro país con la crisis humanitaria que se vive en Siria.
Se calcula que alrededor de 7.600 personas han buscado refugio en Turquía y otros 4.000 en el Líbano, según datos facilitados por el ACNUR, desde el comienzo de la feroz represión en Siria. Mientras, cientos de miles se han visto atrapadas por la violencia en el interior de Siria o están sufriendo persecución por su oposición política al régimen de Bashar Al Assad.
Por este motivo, CEAR hace un llamamiento al Gobierno para que retire la exigencia de un visado de tránsito aeroportuario a los nacionales de Siria y a que mantenga abierta esta vía de acceso a la protección internacional del colectivo. Este gesto constituiría una muestra del compromiso con la democratización del mundo árabe manifestado públicamente por nuestro Gobierno y de cumplimiento con la responsabilidad internacional contraída por nuestro país con el derecho de asilo.
18.04.2011 ·
Mercé Rivas Torres
Periodista y escritora
Desde que comenzaron las protestas en el norte de África en diciembre del año pasado, no ha habido peticiones de asilo y refugio en España, hasta el momento. Es sólo un dato, pero bastante significativo y lógico al mismo tiempo.
Significativo porque indica que no va a haber una avalancha de ciudadanos que vayan a salir de los países en conflicto de forma masiva, por lo menos de momento y lógico porque la mayoría de refugiados, entendiendo que son personas que han salido de su país por razones políticas, religiosas o ideológicas, suelen quedarse en los países vecinos al suyo. Siempre existe la esperanza de que las circunstancias cambien y poder volver a corto plazo. Naciones Unidas calcula que sólo el seis por ciento llega al primer mundo.
De Libia han salido por tierra más de trescientas mil personas, la mayoría inmigrantes del África subsahariana, Pakistán, Bangladesh, así como de Túnez o Egipto. Todos ellos habían acudido a Libia a trabajar en la industria petrolera. Una vez instaurada la paz, volverán sin duda. Pero estos individuos no son refugiados, a pesar de que en numerosos medios de comunicación así se les denomina.
Hasta el momento, lo más espectacular para los que quieren sacarle rédito político a la situación, son las barcazas repletas de subsaharianos en primer lugar y tunecinos o libios en segundo, que están llegando a la isla de Lampedusa en Italia.
Se trata de ciudadanos tunecinos y libios, la mayoría hombres jóvenes, que han decidido embarcarse hacia el primer mundo y que huyen por la falta de oportunidades, de subsaharianos que huyen de conflictos o pobreza en sus países de origen pero que llevaban tiempo atascados en Libia. No deberíamos olvidar la frase de Gadafi, una vez iniciado el conflicto, amenazando con barcazas “llenas de negros” con destino a los países europeos del Mediterráneo. Está cumpliendo su promesa.
De todas formas, este hecho tampoco es una novedad ya que hace mucho tiempo que ese flujo migratorio se está desarrollando y jamás ha llegado a niveles preocupantes, pero sólo cuando conviene, algunos políticos populistas y xenófobos lo intentan utilizar como espantapájaros electoral.
Berlusconi, que ahora se rasga las vestiduras por la llegada de estas barcazas, no había abierto la boca mientras estaban en vigor los acuerdos que había firmado no sólo con Túnez, sino también con su amigo Gadafi, gracias a los cuales cada inmigrante que llegaba a Lampedusa era devuelto a un módico precio o a cambio de suculentos negocios, tal como denunciaron en su día Amnistía Internacional o Naciones Unidas. Recordemos que las exportaciones de armas de Italia a Libia crecieron espectacularmente en los últimos seis años.
Todavía es pronto para adelantar qué pasará en las próximas semanas o meses pero es muy posible que los movimientos migratorios aumenten de forma moderada y ese es el momento de demostrar la talla moral de Europa. No se trata sólo de un problema de solidaridad sino de decencia y dignidad.
Los europeos, que tanto nos ha costado reaccionar ante las matanzas de Gadafi, pero que tanto hemos aplaudido desde la derecha a la izquierda las demandas de democratización de los países del norte de África y de Oriente Medio, tendremos que ser consecuentes y apostar por una política de cuotas a la hora de dar una salida a esos inmigrantes.
Las cuotas son un mecanismo solidario para distribuir responsabilidades entre los diferentes Estados y no dejar todo el problema en manos del primer país de acogida.
Ya con los más de 300 mil refugiados de Kosovo se practicó esta política y no fue ningún trauma. Todos los países europeos cumplieron su parte. No podemos estar impulsando cambios en casa del vecino de forma verbal para después no echarle una mano cuando su techo se hunde.
Y ahora mientras todo el foco informativo está centrado en el Norte de África y Oriente Medio, podemos comenzar a reflexionar y a informar sobre lo que está pasando en Costa de Marfil, donde cientos de miles de desplazados viven una situación humanitaria escandalosa, porque no abandona su tierra quien quiere, sino quien desesperadamente no tiene otra salida.






