Toma la palabra

Informe de Amnistía Internacional

SILVIA GRACIELA VELÁZQUEZ

“Al quitarme la tarjeta sanitaria, no puedo seguir los tratamientos (…) muchas noches comienzo a asfixiarme y no puedo dormir”.

Silvia Graciela Velázquez Clavería tiene 52 años, es uruguaya. Llegó sola a España en 2003 para ayudar a su hija, que había llegado unos meses antes. Su marido, en España desde 2004 al igual que su hijo, tiene permiso de residencia, pero ella no. Trabajó informalmente hasta 2009 cuando, por serios problemas de salud de su hija, un juez otorgó a Silvia y a su marido la tutela de su nieta.
Desde hace unos 7 años, Silvia padece de EPOC grave (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), un trastorno pulmonar cuyo síntoma principal es la disminución de la capacidad respiratoria y que se caracteriza por ser progresiva y, en general, no reversible. Además, sufre depresión.
Silvia nos resumió con claridad su situación: “Antes del Real Decreto me hacía controles cada 2, 3, 6 meses. Ahora nada. Los tratamientos son muy caros y sin la tarjeta sanitaria no puedo hacerlos. No tengo forma de saber cómo avanza mi EPOC”.
Y continuó: “En enero (de 2013) fui a urgencias al hospital porque no podía respirar. La médica me dijo que tenía que hacerme muchas analíticas y me pidió que fuera a ventanilla para pedir turno con mi médico de cabecera; fui a ventanilla y ahí me dijeron que no tenía derecho a médico de cabecera. Lo grave es que no tengo forma de que me hagan un seguimiento de mi enfermedad crónica”.
Además, en esa ocasión, el hospital emitió un “compromiso de pago” a su nombre, a pesar de tratarse de asistencia en urgencias –y cuya gratuidad está estipulada en la normativa vigente–: “No lo quise firmar, pero me dijeron que llegaría la factura a casa. Aún no llegó nada”.
Silvia también nos contó los serios problemas que tiene para acceder a los medicamentos: “Antes pagaba el 40%, hoy tengo que pagar todo. La última vez que fui a la farmacia gasté 227 €; yo no podía pagar eso, pero me ayudó mi hijo” (…). No tengo recursos para comprar toda la medicación que necesito. De golpe dejé de tomar los medicamentos para la depresión, con lo peligroso que es eso”.
Cuando le preguntamos si creía en la posibilidad de cambio, ella nos respondió: “Espero que sí. Creo que mi enfermedad ha ido avanzando, pero no lo sé. Necesito hacerme analíticas. Esto tiene que cambiar”.
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Por Yo Sí Sanidad Universal

  • Se cumple un año de la publicación del Real Decreto Ley 16/2012, que supone la división de las personas que residen en el Estado español había que dividirlas entre las que merecen atención sanitaria sin que ello les suponga un coste adicional al que ya pagan con sus impuestos y las que no.
  • El Real Decreto Ley supone medidas tales como  el aumento del copago o la desfinanciación de fármacos.
  • Yo Sí Sanidad Universal nace como un colectivo cuyo objetivo es el de poner fin a la exclusión sanitaria y restablecer la universalidad de la atención.

Un año de exclusión sanitaria. Un año de desobediencia. Yo Si Sanidad Universal from Yo Sí Sanidad Universal on Vimeo.

El 24 de abril de 2012 salió publicado en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto Ley 16/2012 de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y la seguridad de sus prestaciones. Se cumple pues un año desde que el Gobierno decidió que a las personas que residen en el Estado español había que dividirlas entre las que merecen atención sanitaria sin que ello les suponga un coste adicional al que ya pagan con sus impuestos y las que no.

Los primeros meses tras la aprobación del RDL dejaron patente una improvisación absoluta, además de una sarta de mentiras y de intentos de manipulación que han sido reforzados a lo largo de este último año.

En cuanto a la improvisación, solo es preciso atender a la corrección de errores que introdujo el Gobierno tres semanas después de la publicación del decreto, dada la emergencia de una cierta presión social al comprobar que la reforma sanitaria iba a afectar también a las personas autóctonas, ya que las mayores de 26 años que no hubieran cotizado a la Seguridad Social quedarían fuera del sistema.

El Gobierno se vio obligado a reaccionar e introducir un nuevo elemento para que la gente aceptara la exclusión, estableciendo un límite de ingresos de 100.000 euros, de modo que pareciera que sólo la población rica y extranjera iban a ser objeto de esta medida carente de toda lógica y humanidad. Leer más


Por Nacho Sánchez / Málaga Acoge

Hervé Bertevas llegó a Málaga a comienzos del 2002. “Justo cuando el euro”, recuerda. Vino inicialmente con un proyecto personal para construir una casa con su pareja en Comares, un pueblo de la axarquía malagueña. Ahora, lleva diez años trabajando como médico en Málaga y desarrollando un papel de gran importancia en Médicos del Mundo, organización que dejó hace dos años para dedicar más tiempo a sus cosas. Conocemos más a este francés con acento andaluz y padres marroquíes en esta entrevista de la campaña ‘Todas las piezas son importantes”.

 

¿Por qué eligió Málaga para vivir?

Pues porque tengo una historia personal con Málaga. Venía de vacaciones desde pequeño con mis padres, en los años 70, cada año. Teníamos casa aquí y luego siempre he seguido en contacto con la pequeña comunidad extranjera que se relacionaba con mis padres, que son de Marruecos. Muchos amigos se quedaron a vivir, he vuelto de vez en cuando de vacaciones y al final surgió la idea de venir a vivir aquí, porque me gustaba la ciudad y sobre todo el campo. Era una experiencia que había que tener. Allí la experiencia fue buena, después viví otros dos o tres años con un inglés en su finca, en el campo, en la zona de Los Montes de Málaga. Pero trabajaba en la capital y estaba un poco harto de ir y venir en coche, así que me he ido acercando: primero en Rincón de la Victoria y ahora llevo cinco años viviendo en el centro de Málaga. Leer más