Toma la palabra

Por Comision Legal Sol

Este mes hemos podido asistir al penúltimo episodio de impunidad policial como consecuencia de la falta de investigación efectiva por parte un Juez, esta vez, de la titular del Juzgado de Instrucción nº 46 de Madrid.

Los Hechos denunciados

El pasado 29 de Marzo, en el marco de una manifestación, fueron agredidos de manera totalmente gratuita cuatro reporteros gráficos por el mero hecho de estar desempeñando su trabajo, grabando una intervención policial en la que se detuvo a una persona.

Anteriormente, los reporteros denuncian que fueron continuas las coacciones durante toda la noche por parte de los funcionarios de Policía de la 1ª Unidad de Intervención Policial (UIP).

Los reporteros denunciaron las referidas agresiones, que además, quedaron grabadas por los propios reporteros y sus compañeros. Tal y como se puede ver en las imágenes, los funcionarios de policía no portaban su nº profesional ni su nº de operativo de manera visible, incumpliendo la regulación al respecto.

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VÍDEO Siete periodistas heridos por policías al fotografiar una detención 30.03.2014 ·  · (Madrid)  

La gratuidad de las referidas agresiones, perfectamente constatable en las imágenes, motivó incluso que la Representante sobre Libertad de Medios de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa), Dunja Mijatović, emitiese una nota de prensa , en la que manifestó:

su profunda preocupación a propósito de los casos de violencia e intimidación por parte de la policía hacia periodistas que cubrían las manifestaciones que tuvieron lugar en Madrid el pasado sábado 29 de marzo

Paralelamente, un informe elaborado por la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) y la Red de Medios Comunitarios (ReMC), titulado ‘Retrocesos en materia de libertad de expresión en España’, documenta y pone de manifiesto el aumento de agresiones a periodistas por parte de la policía.

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La arrogante respuesta de la Policía

Frente a esta denuncia, el Juzgado de Instrucción nº 46 de Madrid acordó oficiar a la propia 1ª Unidad de Intervención Policial (UIP) para que “procedan a practicar gestiones encaminadas al esclarecimiento de los hechos investigados interesando se identifiquen a los agentes que intervinieron en las lesiones denunciadas“, para lo cual se remitió la denuncia interpuesta junto con las grabaciones adjuntas a la misma.

El Inspector Jefe de la 1ª Unidad de Intervención Policial (UIP), en una muestra de arrogancia, insulto a la inteligencia y desprecio a las obligaciones que su cargo le confiere, contestó al referido requerimiento afirmando que

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A pesar de ello, se adjuntaba el atestado de la detención que estaban grabando los reporteros en el momento de ser agredidos, atestado en el que constan hasta cuatro agentes identificados, y que se corresponden con los que aparecen en las imágenes grabadas.

La falta de investigación judicial efectiva

Con esta contestación, con la que al menos se adjunta un atestado en el que consta el nº profesional de cuatro funcionarios de Policía que indiciariamente pudieron ser los autores de las agresiones a los reporteros, la Jueza, sin practicar ninguna diligencia de investigación más, ha acordado el SOBRESEIMIENTO PROVISIONAL DE LAS ACTUACIONES, ya que aunque “de lo actuado se desprende que los hechos investigados son constitutivos de infracción penal, sin bien no existen motivos suficientes para atribuir se perpetración a persona alguna determinada

Desde la Comisión Legal queremos poner en conocimiento de la ciudadanía estos hechos y esta decisión judicial, que hemos recurrido ante la Audiencia provincial.

Nuevamente, nos encontramos ante la realidad de las diferentes investigaciones judiciales que se llevan a cabo dependiendo de quien son las personas denunciadas, y sobretodo, si llevan o no uniforme de Policía.

Esta falta absoluta de voluntad de investigar este tipo de hechos por parte de Jueces y representantes del Ministerio Fiscal no sólo permite que los abusos policiales queden impunes, sino que perpetúa que se produzcan, provocando una absoluta y comprensible falta de confianza en el sistema judicial por parte de la ciudadanía.

Nuestro país ha sido condenado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en numerosas ocasiones por falta de investigación de las denuncias de malos tratos cuando el presunto agresor es un miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, sin que esto se haya traducido en ningún tipo de medida a nivel interno. Debemos recordar que un Estado que no investiga y castiga las agresiones y coacciones a reporteros gráficos por parte de funcionarios de Policía no puede considerarse ni democrático ni de Derecho.

 

Más información en Periodismo Humano:

Secuencia 02 (1)

Siete periodistas heridos por policías al fotografiar una detención

30.03.2014 ·  · (Madrid) VÍDEO

La convocatoria, organizada en Madrid por la Coordinadora 25S, reunió a alrededor de 200 personas en la Plaza de Neptuno. La Unidad de Intervención Policial (UIP, los antidisturbios), con un dispositivo de más de 100 agentes, identificó a la mayoría de asistentes. Una vez en Atocha, los antidisturbios detuvieron a un manifestante, golpeando a siete periodistas gráficos que documentaban la intervención.

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Policía antidisturbios retiene e identifica a un periodista, tras agredirle en el cuello (ver marcas en la piel) mientras filmaba una protesta contra la monarquía. (AP Photo/Andres Kudacki)<br /><br /><br /><br />
Riot police stop and frisk a camera man with marks on his skin after they grabbed him by the neck while he was filming during protest against the Monarchy near the parliament in Madrid, Spain, Wednesday, June 11, 2014. (AP Photo/Andres Kudacki)

Policías agreden a periodista de Periodismo Humano

12.06.2014 ·  · Texto · VÍDEO : Jaime Alekos

La policía ha impedido una manifestación por la abolición de la monarquía y por un proceso constituyente frente al Congreso, mientras en el interior se aprobaba la ley de abdicación del rey Juan Carlos. Jaime Alekos, periodista de Periodismo Humano, fue agredido y herido en el cuello por un policía, además de ser amenazado e insultado.

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Foto-de-Benito-Ordo%C3%B1ez-de-La-Voz-de-Galicia-

Recortes a la libertad de información en España

21.05.2012 · 

Testimonios  y evidencias sobre los impedimentos y agresiones policiales a los periodistas durante los desalojos y actos del 15M en Madrid, entre el 12 y el 16 de Mayo de 2012.

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Open Society Justice Initiative

La organización Open Society Justice Initiative insta al Estado español a responder de manera positiva a un reciente informe de Naciones Unidas que documenta que el uso de perfiles étnicos por parte de los agentes de la policía a la hora de realizar controles de identidad es “un problema persistente y generalizado”.

Un dictamen del Relator Especial de Naciones Unidas sobre formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, Mutuma Ruteere, advirtió que el uso de perfiles étnicos por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad españoles tiene “un impacto significativo y adverso en las relaciones entre la policía y la comunidad y en el disfrute de los derechos de las personas” objeto de estas prácticas.

El informe, que ha sido remitido recientemente al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas tras la visita del Sr. Ruteere a España en enero, establece que “el problema de los controles de identidad policiales dirigidos a determinados grupos étnicos, incluyendo minorías, personas gitanas y migrantes, especialmente de África, Asia y Sudamérica, sigue siendo un desafío”. Leer más


Lidia Ucher

Periodista especializada en Comunicación para el desarrollo

Son las 2:36 de la madrugada del 18 de agosto. Todavía no sé qué me ha pasado hoy. Sólo sé que he sentido miedo y todavía tengo mucho miedo metido en el cuerpo. He sentido que mi suerte esta noche estaba en manos de quien debía protegerme como ciudadana, y me temí que no iba a ser la mejor de las suertes:

-¿A quién vas a denunciar, gilipollas, a la policía? Atrévete a decir que la policía te ha robado 6.000 euros esta noche, a ver si alguien te cree. No te atrevas a probar el asiento, no… al suelo!!!

Esa tarde salí a la calle sólo a manifestarme a favor de un Estado que respetara su aconfesionalidad, y que no diera privilegios a creyentes de una religión sobre ninguna otra creencia. Me han educado en el catolicismo, sí, y respeto, soy tolerante con todas las creencias. Porque yo creí hasta que dejé de creer, gracias en parte a mi educación, a mis lecturas de filosofía, a mi carrera universitaria de Periodismo. A mis viajes, a mis amigos y amigas de creencias musulmanas. Me hicieron ver que hay muchas maneras de tener fe, de ver el mundo, de vivir.

Esta tarde salí a la calle de forma pacífica, como siempre, sin ni siquiera, esta vez, hacer fotos ni publicar en las redes sociales. Quería estar allí, reunirme con mis amigas y amigos, con Carlos, con Yolanda, con María, con Jonás. A todos los pude encontrar en la plaza Jacinto Benavente. Estaba feliz de compartir con ellos una tarde de agosto en Madrid, mientras decido los siguientes pasos a dar.

Nos despedimos de parte del grupo en la misma plaza. Seguimos adelante hacia Sol, entramos en la plaza. Vuelvo a sentir la emoción de los primeros días de mayo. Nos quedamos en Puerta de Sol, hablando con gente, bailando con las batucadas, siguiendo a la policía a ritmo de Cunga cuando la vemos correr en fila y posicionarse en calle Montera. Todo en un ambiente festivo, pacífico. Subimos hacia Alcalá, divisamos Cibeles cuando nos topamos con la Policía. Sólo nos dejan pasar sin “cartelitos” del 15M. Están claramente protegiendo a los peregrinos que corean a gritos “Viva el Papa!” mientras cenan en el VIPS. Observamos a ciudadanos y ciudadanas indignados por no poder pasar sin el visto bueno de la policía.

-”Cuidado porque los peregrinos estos saben que están protegidos y van provocando, pero si les respondes, te detendrán a ti, no a ellos”, nos dice una mujer en la calle Alcalá.

Vamos a Tirso de Molina por donde buenamente podemos. En los cines Yelmo Ideal escuchamos que la Policía está cargando en Sol. Damos media vuelta y nos acercamos a calle Carretas. Por primera vez, me asusto al ver tan de cerca a la policía con porra desenfundada dispuesta a golpear. Vemos las lecheras en Jacinto Benavente cortando la calle desde arriba. -”Nos están encerrando”, escuchamos. Retrocedo a la altura de calle Cádiz. -”No quiero ni un palo ni medio sobre mí”, le digo a Jonás. Perdemos a Carlos. -”Me han encerrado en Sol”, nos pone en whatsapp. Nos dirigimos a la calle Mayor. En calle del Correo vemos apostada a la policía. Nos dirigimos hacia las vallas. Preguntamos qué está pasando porque dejan vía libre a las filas indias de gente de amarillo y a nadie más. Nadie puede pasar si no va vestido de amarillo y en fila india. Una chica pregunta si puede pasar porque tiene su bici en Sol. Le prohíben el paso. Nos quedamos todos observando los movimientos totalmente arbitrarios de vallas según si vamos de amarillo o no. Jonás insiste en preguntar por qué no puede pasar el resto de la gente, la plaza está vacía y no parece que haya ningún peligro.

-”Tú, listo, como sigas molestando con tus preguntas, te enteras… de hecho, te vas a enterar”.

No le dejan preguntar más. A la primera de cambio se lo llevan al lateral izquierdo de la furgoneta. Le interrogan, le registran, le piden documentación. Una chica me dice que lo que debe hacer él es pedirles la identificación. Le mando un whatsapp: “Pídeles tú la identificación”. Nadie lo ve, no hay nadie alrededor ni nada que podamos hacer. Les pregunto a unos chicos con cámara si son periodistas. Me miran con cara de “a mí no me metas en líos”. Pasan minutos. No sabemos qué le están pidiendo. Nos sentimos indefensos, impotentes, preocupados y nos entra rabia, ansiedad, muchos nervios.

Lanzo un tweet. “Están deteniendo a @jonascandalija”. Me aseguro de que se envía, no había podido en toda la tarde. Tengo poca batería. Inmediatamente después veo con asombro y perplejidad infinita como una fila de peregrinos atraviesa las vallas y se mete en Puerta del Sol pasando por delante de la lechera donde tienen a Jonás retenido.

No doy crédito, ¿nadie ve lo que está pasando?¿de turismo por Puerta del Sol mientras la Poli actúa impunemente delante de las narices de los peregrinos? De un arrebato me cuelo en la fila.

-”Eh, eh, ehhhhhhhh, ¿dónde vas tú, dónde vas, dónde vaaaas?¿Qué no me oyes, o qué?”. Me agarra fuerte por el brazo y me para. Policía con perilla.

-”Quiero saber qué le estáis haciendo a mi compañero”. “No, no puedes pasar, no puedes no puedes”. Forcejeo.

-”Que quiero saberlooooooooooooooooooooooooo”. Grito e intento escaparme. Me cogen por el cuello y la cabeza, me arrastran contra mi voluntad a la furgoneta policial, me hacen tirarme en el hueco entre el asiento trasero y el delantero.

-”Nada de asiento, al suelo, al sueloooo”. Me encierran. Me registran. Me insultan.

-“Qué se ha creído esta pilingui. Registrarla ahora mismo, toda, si hace falta, que venga una mujer que la cachee por si lleva algo encima”. Todo esto, a gritos, con insultos, desprecios y expresiones humillantes que me  hacen sentir miedo atroz. “Estos, hoy, me matan y nadie se entera”, pienso.

-”Os voy a denunciar por detención ilegal, ¿de qué se me acusa?”. -No estás detenida, sólo estamos identificándote. Dános tu DNI”. Lo busco, les entrego mi carné profesional de prensa. -”Esto no nos sirve de nada, tu DNI”. Me tiran a la cara mi acreditación. -”Soy periodista, que lo sepáis”. Me retienen en la furgoneta sin más explicación. Miro a través de la luna izquierda como siguen interrogando a Jonás. Grito fuerte para que me oiga y me vea. Me hacen callar, me empujan y cierran la puerta.

Todo lo demás, pasa tan rápido y es tan humillante que apenas puedo aún dar crédito a lo que nos ha pasado, a todo lo que nos han hecho, nos han dicho, a todo el abuso de poder que han ejercido sobre nosotros. Me sacan y me llevan detrás de la furgona, intento que me vean y que alguien pueda hacer fotos.

No hay nadie mirando, sólo algunos peregrinos pasando por allí. Incluso un grupo está atendiendo las indicaciones de un policía justo enfrente de mí pero ni se inmutan. Puedo ver a una colega de RNE micro en mano entrevistando a otros peregrinos. Intento que me devuelva la mirada, no lo tiene difícil. Pero no hay manera. Me enseñan de malas maneras la supuesta denuncia contra mí.

-“Puedes firmarla o no, da igual”. No la firmo, ni me la entregan, ni puedo leerla. -”Te va a costar esto… unos 4.000 euros, o de 4.000 a 600.000″. Pienso que como no lo voy a poder pagar, ni me esfuerzo en recordar la cifra. Me dicen que me van a soltar en la calle Mayor.

-”A esta os la lleváis, bien lejos, y se acabó”. Me lleno de rabia otra vez. Ni me leen derechos, ni me leen la denuncia, ni me dicen por qué me retienen, ni qué se supone que he hecho. Nada. “Esto no lo voy a dejar así”, pienso. Me agarran por los brazos dos tipos y me llevan medio en volandas hacia las vallas de calle Mayor.

De camino les digo que me devuelvan mi turbante, que de un manotazo en la cabeza al meterme en la furgona, a empujones, me lo han quitado.

-”Volvéis a por él y me lo traéis”, les digo con mucha rabia.

-”Que te crees tú eso, gilipollas”. “Si me insultan impunemente, me amenazan, me humillan, me agreden, pues por lo menos les devuelvo el insulto”, pienso.

Me tiran tras las vallas. Corro. Me tiran al suelo, tres o cuatro policías. Me cogen por el cuello, me fuerzan y me ponen los brazos tras la espalda, me ponen la cabeza contra el suelo.

-”Ahora sí que te vamos a detener y a llevar, por insultar a la policía”. Me arrastran de nuevo desde esquina de calle Mayor con Sol hasta la furgona, que está a la altura de la calle Correo. Me quejo, me hacen daño, me fuerzan más, me insultan y me gritan.

-”Te duele, eh??, ahora sí que te vas a enterar…” Me hacen mucho daño. Me estampan la cabeza contra la puerta de la furgona, con las manos atrás. Hay otra mujer detenida junto a mí, sentada en el borde de la puerta. Me piden el DNI de nuevo.

-”El bolso se lo han robado sus amigos del 15M”. -Posteriormente, mis amigos me confirman que le dijeron a la policía que lo tenían allí con ellos pero no les hicieron caso-.

No dejaron de repetirlo. -”Esos que son tus amiguitos del 15M, te han dejado sin bolso, luego dirás que somos nosotros los que robamos”. Sin DNI ni nada, ni ninguna explicación, sólo siguen insultando y hablando entre ellos: “Pues parece que hemos vuelto a tomar la plaza”o “Ya os decía yo que iba a ganar la porra”. Cosas así.

-”Luego dirás que nos hemos portado mal contigo, pero para que veas, puedes sentarte, incluso vamos a buscar tu turbante”. Así me responden cuando les digo que me han insultado ellos primero y que no he hecho nada más que pedir mi turbante. Se acerca de nuevo el policía de la perilla:

-”Ahora la multa va a ser más gorda, ¿la quieres firmar?”. -”No”. -”Pues nos da igual otra vez, ahora te dejamos ir y cuidado con lo que dices”. Algo así. Yo sólo quiero salir de allí, no puedo más con esa humillación por parte de los cuerpos de seguridad que se supone están para protegerme. Me siento fatal, decepcionada, castigada impunemente, humillada como nunca en mi vida.

Salgo de allí y veo a mi amiga Carlota con mi bolsa en la mano. Nos abrazamos. Siento la solidaridad de todo el mundo. Quieren ser testigos, me ayudan, me asesoran, me dan teléfonos, me animan a que denuncie, a que ponga un parte médico por lesiones, a identificar al poli que se ha ensañado bien conmigo. No lo logramos. Se han ido inmediatamente y son relevados por otros que se lavan las manos.

Carga policial grabada por AntOnimo

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  • Detención de otra periodista, Patricia Horrillo, “Como te meta una hostia, verás”
“Antes de poder terminar de desarrollar la labor periodística que estaba llevando a cabo, la redactora que firma esta pieza fue retenida por la Policía que, por ser independiente y colaborar con un medio digital que el agente no conocía, consideró su labor ilegítima. Este funcionario le quitó del cuello la identificación que ella lleva (en la que pone su nombre y su DNI con una foto) y empezó a apuntar sus datos. Pese a que la periodista le preguntó en varias ocasiones la razón por la que estaba apuntando sus datos, el agente se negó a contestar, y cuando le pidió el DNI aludiendo que le faltaban datos y ella le preguntó el motivo y le pidió que no le levantara la voz, la respuesta del agente, que la agarró fuertemente del brazo fue “¡¿Que no te levante la voz?! ¡Como te meta una ostia, verás! ¡Saca el DNI ya!”. En ese momento, la redactora fue arrastrada por dos agentes hacia un furgón policial para detenerla; al abrir la puerta del furgón, un agente de paisano y con la cara tapada por un pañuelo empezó a gritar a sus compañeros “¡Ponerle las esposas a esa de una vez!”. Sólo al sacar el DNI (arrancado de sus manos por el agente) los demás antidisturbios pararon de zarandearla.
Video: Como empiezan las primeras cargas en Sol
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