Toma la palabra

Carmen López

Periodista de Amnistía Internacional

  • Amnistía Internacional presenta su informe anual, una parada para reflexionar
  • Amnistía Internacional lleva más de medio siglo documentando violaciones de derechos humanos en todo el mundo
  • Gracias al impulso del abogado británico, Peter Benenson, que el 28 de mayo de 1961 denunciaba en The Observer la situación de los presos olvidados, nacía un movimiento mundial de personas que trabajan para combatir la injusticia y proteger los derechos humanos

El pasado 9 de octubre en Pakistán, unos talibanes dispararon contra Malala Yousafzai de 15 años. Su delito fue defender a través de un blog su derecho a la educación. El caso de Malala, con las redes sociales, saltó todas las fronteras. Éste ha sido sin duda uno de los casos más emblemáticos y más recordado por los que ha trabajado Amnistía Internacional en 2012, pero no el único.

En los primeros días del año se quedaron sin hogar 300 familias en la capital de Camboya, Phnom Penh, tras ser desalojadas violentamente de su barrio. Semanas después en Brasil, 600 personas corrieron la misma suerte en el asentamiento precario de Pinheirinho, en el estado de Sao Paulo. Madrid, desalojaba a 54 familias gitanas de Puerta de Hierro. En marzo, 21 personas murieron en Jamaica por disparos de la policía; unos músicos azerbaiyanos fueron golpeados, detenidos y torturados bajo custodia, y Mali se sumió en una crisis tras producirse un golpe de Estado.

Un niño guía a una mujer ciega, refugiada nuba, en el principal mercado del campo de refugiados de Yida, en Sudán del Sur, abril 2012 (Amnistía Internacional)

A lo largo del año, los investigadores de Amnistía Internacional han documentado asesinatos de periodistas en Somalia, México y otros lugares; mujeres violadas o víctimas de agresión sexual en su casa, en la calle, o mientras ejercían su derecho a protestar en Egipto; comunidades de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales a quienes se prohibió manifestarse en Lituania o en Ucrania; activistas de derechos humanos enviados a la cárcel por cargos falsos en Rusia. En septiembre, Japón ejecutó a una mujer por primera vez en más de 15 años. En noviembre se intensificó de nuevo el conflicto de Israel y Gaza; y en la República Democrática del Congo decenas de miles de civiles huyeron de sus hogares cuando el grupo armado 23 de marzo (M23), respaldado por Ruanda, marchó sobre la capital de la provincia de Kivu Septentrional. En Siria, según la ONU, la cifra de muertos al final del año ascendía a 60.000. Una cifra que sigue aumentando, porque con la excusa de que los derechos humanos son “un asunto interno”, el Consejo de Seguridad de la ONU sigue sin lograr una acción política concertada y unificada para abordar la emergencia de derechos humanos que están siendo vulnerados por ambas partes en el conflicto.

Detenidos en la cárcel Khoms, Libia, donde algunos de los 370 hombres, mujeres y niños presos fueron visitados por Amnistía Internacional en septiembre de 2012

Noticias que han ido tomando vida y desapareciendo del foco de atención a lo largo de 2012, hechos que nunca llegaron a ser noticia. Amnistía Internacional lleva más de medio siglo documentando violaciones de derechos humanos en todo el mundo. Gracias al impulso del abogado británico, Peter Benenson, que el 28 de mayo de 1961 denunciaba en The Observer la situación de los presos olvidados, nacía un movimiento mundial de personas que trabajan para combatir la injusticia y proteger los derechos humanos. Y año tras año, coincidiendo con nuestro aniversario, en Amnistía Internacional hacemos una parada para la reflexión con la publicación del Informe Anual. Un documento en el que se recogen las principales violaciones de derechos humanos que nuestra organización ha documentado durante un año en un buen número de países, 159 este año.

Una parada que nos permite destacar que 112 países torturaron a sus ciudadanos en 2012. En 101 se reprimió el derecho a la libertad de expresión. En 80 se negó la justicia a sus ciudadanos en juicios injustos. Entre 794.000 y 1.115.00 personas perdieron la vida como consecuencia directa de combates librados en 131 conflictos armados. 140 estados habían abolido la pena de muerte en su legislación o en la práctica, pero 21 siguieron ejecutando.
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Por Marta Molina (México D.F.)

Heriberto Paredes

El 1 de diciembre de 2012  se recordará en México como el día de la imposición consumada. Enrique Peña Nieto (EPN) tomó las riendas del país como presidente en medio de un ambiente de indignación generalizado que obtuvo como respuesta una fuerte represión. En la Ciudad de México se anunciaron varias acciones para ese día con el objetivo de mostrar el repudio hacia el que se conoce ya como el presidente impuesto por el duopolio mediático, el protagonista de las elecciones del fraude.

Un México encapsulado dentro del Palacio Legislativo de San Lázaro cual fortaleza medieval de espaldas a las demandas del pueblo, y sordo ante las balas de goma y las granadas de gas lacrimógeno disparados por la policía federal. Un Palacio Nacional ficticio suspendido a un lado del Zócalo capitalino dejando a sus espaldas un Bellas Artes atónito frente a una Alameda convertida en campo de batalla, testigo del desalojo forzado de las “bordadoras por la paz” que tejían con hilo rojo los nombres de los asesinados durante el sexenio de Felipe Calderón y en verde “esperanza” los nombres de los desaparecidos.


La sociedad del espectáculo atenta a la toma de posesión de Enrique Peña Nieto mientras fuera de la burbuja mediática se oyen gritos de indignación ante una imposición consumada. La voz de Peña Nieto sale de la pantalla de televisión de una cafetería de la calle 5 de mayo: “2.191 días son suficientes para sentar las bases para hacer de México un país próspero”, dice. Mientras tanto, la represión continua en el centro histórico de la ciudad con un saldo final de más de 170 detenciones y otro centenar de heridos graves. Todo, a escasos metros de esta burbuja inflada de imposición.

El día en que EPN levanta su mano derecha diciendo “protesto guardar y hacer guardar la Constitución” empieza la crónica de un México que no tiene presidente, de una “toma de protesta” marcada por el descontento y la indignación en las calles y una sensación de “aquí no pasa nada” al interior de un Palacio mediáticamente cercado.

“Gobernaré mirando por el bien y la prosperidad de la unión y si así no lo hiciere, que la nación me lo demande”. La petición de EPN fue atendida horas antes de que pronunciara estas palabras en el Palacio Nacional: Leer más


Human Rights Watch (HRW)

  • La impunidad de torturas, “desapariciones” y ejecuciones amenaza la seguridad pública

En el marco de la lucha contra la delincuencia organizada en México, militares y policías han cometido violaciones de derechos humanos generalizadas y casi ningún caso está siendo investigado adecuadamente, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy.

El informe de 229 páginas, “Ni Seguridad, Ni Derechos: Ejecuciones, desapariciones y tortura en la ‘guerra contra el narcotráfico’ de México”, examina las consecuencias para los derechos humanos del enfoque del Presidente Felipe Calderón en la lucha contra los poderosos carteles de narcotráfico que operan en México. A través de investigaciones exhaustivas llevadas a cabo en cinco de los estados más violentos del país, Human Rights Watch encontró evidencias que sugieren fuertemente que miembros de las fuerzas de seguridad habrían participado en más de 170 casos de tortura, 39 “desapariciones” y 24 ejecuciones extrajudiciales desde que Calderón asumió la presidencia en diciembre de 2006.

“En vez de reducir la violencia, la ‘guerra contra el narcotráfico’ de México ha provocado un incremento dramático de la cantidad de asesinatos, torturas y otros terribles abusos por parte de las fuerzas de seguridad, que sólo contribuyen a agravar el clima de descontrol y temor que predomina en muchas partes del país”, señaló José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.

Una delegación de Human Rights Watch presidida por Kenneth Roth, director ejecutivo de la organización, y por Vivanco presentó el informe al Presidente Calderón, a miembros del Congreso mexicano y a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así como a organizaciones de la sociedad civil.

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Emilia Arias Domínguez

Ayuda en Acción


Las mujeres de La Patrona son un colectivo que apoya a los y las migrantes a su paso por México. En el Día de la Mujer Rural, Ayuda en Acción quiere homenajear a este grupo de mujeres.

Norma dando una bolsa de alimentos al paso del tren (Mariana Pelaez/ AeA)

Hace 15 años las hermanas Clementina y Bernarda Romero vieron pasar el tren de camino a casa después de hacer la compra. Desde los vagones un grupo de personas migrantes, que viajaban encaramados al tren, les pidieron comida y su primera reacción fue lanzar las bolsas llenas de comida que llevaban para sus familias.

Ese mismo día vieron que era necesario hacer algo al respecto y decidieron organizarse hasta llegar a la labor que desempeñan hoy. La Patrona es un grupo de 15 mujeres que vive en un pueblo que lleva el mismo nombre que su grupo, en el estado mexicano de Veracruz.

(Mariana Pelaez/ AeA)

Su principal tarea es apoyar a los migrantes centroamericanos/as y mexicanos/as en su tránsito por México. Muchos de estos migrantes son mujeres y menores que se exponen en la trayectoria a diferentes tipos de abusos e incluso a la muerte, según la Organización Internacional para las Migraciones. Desde México son deportados cada año 15.000 menores y desde Estados Unidos son decenas de miles.

Clementina cuenta que “han abusado de muchas maneras de esas personas de los trenes, les apoyamos porque como ser humano es nuestra responsabilidad y sabemos que tienen hambre, sed y frío. Antes no sabíamos nada de los problemas que tienen en sus países pero ahora conocemos mucho de Honduras, de Nicaragua…” concluye Clementina.

El trabajo de La Patrona es fundamentalmente proveerles de alimentos a su paso por el pueblo en tren de camino a la búsqueda de una vida mejor en Estados Unidos. Además, les apoyan con hospedajes específicos, ropa e información sobre albergues en diversos puntos del país.

Norma, lideresa del grupo, asegura que le mueve “el hecho de pensar que quien va en el tren puede ser mi hijo, algún familiar o yo misma. Este proyecto ha cambiado mi vida en todo porque ahora conozco los problemas que tiene la gente que pasa, que van al norte por que quieren mejores condiciones de vida. No pasa un día sin que preparemos comida y salgamos a las vías del tren”.

Ayuda en Acción apoya a La Patrona para consolidar y fortalecer el trabajo de estas mujeres, facilitar y ofrecer los medios para que lleven a cabo propuesta de intervención y asegurar la financiación de las actividades que permitan mejorar las condiciones de vida de sus integrantes así como de las personas que suben a los trenes en busca de mejores condiciones de vida.

Esta iniciativa habla por sí misma del rol de las mujeres de ámbitos rurales en los países del Sur. En México el tiempo total que dedican las mujeres a trabajar semanalmente es de 76’3 horas mientras que en el caso de los hombres las horas bajan a 58’4 horas de trabajo en total. Este hecho no se traduce en mejores salarios y, además de cobrar menos, las mujeres cumplen dobles jornadas y aportan un valor añadido a sus comunidades impulsando proyectos como La Patrona.

La Patrona no estaba constituida como organización ni asociación y por eso no recibía ninguna ayuda ni subvención pública y eran ellas mismas quienes realizaban los pagos para desarrollar su tarea.

Desde nuestra Organización se detectó la necesidad de instalar una ducha para que los y las migrantes pudieran ducharse en La Patrona. Por otro lado, se ha comenzado a trabajar para mejorar la comunicación de La Patrona con otros centros o albergues.

Ayuda en Acción está reformando su cocina para que puedan mejorar y aumentar su su producción de pan y pizzas y así abastecer a los migrantes, a sus familias o vender los alimentos y garantizar la renovación de fondos. Estas mejoras van acompañadas de un proyecto de cultivo de hortalizas y otro de elaboración de abono orgánico.

El trabajo diario que realizan las mujeres de La Patrona no sólo no es reconocido sino que el hecho de que sean mujeres las convierte en diana de abusos e injusticias en su entorno. El apoyo de Ayuda en Acción está contribuyendo a su empoderamiento y su valoración dentro de sus propias comunidades.

(Mariana Pelaez/ AeA)

El apoyo de Ayuda en Acción a La Patrona ha aumentado la cantidad de comida repartida diariamente al paso del tren y hemos conseguido que ya no inviertan sus propios recursos para seguir con su trabajo. Además, ahora cuentan con un espacio más grande para desempeñar este trabajo y consiguen beneficios inmediatos y directos que revierten en su economía.

La idea a medio plazo es fomentar el liderazgo entre las mujeres y los más jóvenes que participan para la continuación del proyecto. A largo plazo se busca que las mujeres de La Patrona maniobren una autogestión de la cocina una vez que hayan sido empoderadas a través del desarrollo del proyecto. Y por otro lado, al ser partícipes de otras realidades migratorias, las mujeres de La Patrona serán capaces de analizar su propia realidad migratoria.

Las mujeres de La Patrona son uno de los muchos ejemplos de mujeres rurales que en todo el mundo trabajan de la mano de organizaciones como la nuestra por mejorar sus condiciones de vida y las de sus comunidades, demostrando un compromiso que va más allá de sus fronteras.

Las mujeres como motor de desarrollo

De los 6.000 millones de personas que habitamos el planeta, 1.600 son mujeres rurales, es decir, más de un cuarto de la población total del mundo. Las mujeres producen un promedio de más de la mitad de la comida que se produce: más del 80% en Africa, el 60% en Asia y entre el 30% y el 40% en Latinoamérica y los países de Occidente. Sin embargo, sólo poseen el 2% de la tierra y reciben sólo el 1% de todo el crédito agrícola. El 5% de las explotaciones agrícolas están en manos de mujeres y desde 1970 hasta hoy se ha doblado el número de mujeres rurales viviendo en situación de pobreza.

Bajando la comida para repartirla (Mariana Pelaez/ AeA)

Las mujeres son motor de desarrollo en África, Asia y América Latina y prueba de ello son las historias como esta que queremos recordar en el Día de la Mujer Rural. Ayuda en Acción (AeA) trabaja por el desarrollo de las comunidades con el género como un elemento transversal en todos los proyectos de desarrollo y con la mujer como protagonista: en la dinamización de las economías locales, el fomento de la participación política, la alfabetización, la satisfacción de necesidades básicas, en la promoción de la salud… No es posible hablar de estos programas sin el trabajo, entusiasmo y lucha de las mujeres rurales, protagonistas y creadoras.