Toma la palabra

Roberto Savio

Fundador de la agencia de noticias IPS

Se informó que el gobierno griego, para seguir cobrando unos subsidios inútiles, pues no solucionarán sus problemas, despedirá otros 30.000 empleados públicos. Es difícil entender como un país que está sufriendo una contracción importante de sus consumos, podrá salir de una espiral cruel, que causará déficit sociales graves, sin haber podido solucionar su déficit fiscal.

No pasa día sin que el eterno tira y afloja entre los financieros y los Estados arroje noticias devastadoras. No obstante, los bancos no están dispuestos a eliminar ninguna de las malas prácticas que han causado la crisis actual.

Recientemente Estados Unidos ha iniciado un gigantesco juicio por estafa contra un grupo de grandes bancos. La tendencia del gobierno es aceptar una ingente indemnización y cerrar los procedimientos legales. El parlamento suizo, tras una maniobra fraudulenta de un “trader” que hizo perder 2.000 millones de dólares a la Union des Banques Suisses, está estudiando como aumentar la capitalización de sus bancos, para que sean mas sólidos.

En todos lados, los bancos luchan para frenar toda reforma del sistema financiero, ya que mal que vaya los Estados intervendrán para salvarlos. Según cifras oficiales los “lobbies” estadounidenses han gastado 200 millones de dólares para impedir nuevas reglamentaciones.

Sólo en Gran Bretaña se han formulado proposiciones concretas. Una comisión especial ha dictaminado que para contener la especulación se debe volver a separar el sistema financiero en dos ramas: una, la de los bancos que recogen depósitos del público no los podrán utilizar para actividades especulativas; la otra, los bancos de inversiones que pueden hacer operaciones de riesgo.

Cabe recordar que no hubo una crisis de real importancia hasta que en 1981 Reagan empezó a eliminar los controles bancarios y que Clinton en 1999 terminó eliminando la Ley Glass-Segall impuesta en la época de Roosevelt para mantener separados los bancos de depósitos y los de inversión.

Obviamente, ante estas y otras propuestas reformistas, los bancos han montado una gran campaña opositora, declarando que dañarán la competitividad, las ganancias para los inversionistas, encarecerán los préstamos y afectarán la economía.

Con un descaro que revela la ausencia de reparos éticos en el mundo financiero, los banqueros responden que la separación entre depósitos e inversiones aumentará sus costos de financiación, ya que los inversionistas se sentirán menos seguros porque la reforma hará menos probable que los bancos sean rescatados por los gobiernos en casos de crisis. O sea, parten del presupuesto de que el dinero público les pertenece si, por incurrir en especulaciones irresponsables, arriesgan la insolvencia.

La reacción de los bancos norteamericanos ha sido todavía más extrema. El jefe de la JP Morgan Chase, Jaime Dimon, ha declarado que las reformas para controlar los bancos son “antiamericanas”, y que Estados Unidos tendrían que denunciar el acuerdo de Basilea, que establece reglas globales sobre el sistema bancario. Este acuerdo se limita a pedir que la capitalización bancaria aumente al 10%, para impedir que los bancos se sigan comprometiendo en operaciones varias veces superiores a su capital.

El último Fitch Ratings informa que los 10 mayores bancos de Estados Unidos se desprendieron en junio y julio del 20.4% de sus inversiones en bancos europeos, que alcanzaron al 97% en los casos de Italia y España. Pero estos bancos tenían un total de 658.000 millones de inversiones y de estos 309.000 millones eran títulos emitidos por bancos europeos, equivalentes al 47% del total.

Esto revela que los bancos norteamericanos están estrictamente vinculados a la salud de los bancos europeos (y viceversa). Y de acuerdo con los analistas, los bancos están tan preocupados que ya no sueltan plata. Esto significa que la economía real, las empresas y las familias, no reciben créditos, que era la función original e insustituible de los bancos.

Entretanto, los datos del descalabro social que estamos viviendo, son cada día más impactantes. El 25% de los jóvenes europeos están sin empleo. El numero de pobres está en aumento en varios países, primero de todos Italia. Claro que nadie llega a los extremos estadounidenses. La oficina de Estadísticas acaba de publicar su informe anual, que registra un incremento de 2,6 millones de nuevos pobres, que ahora son 46,2 millones: el número más alto en los 52 años de estadísticas de Instituto. De estos, 20,5 millones están en condición de extrema pobreza. Y si gana las elecciones el Partido Republicano, se suprimirán los subsidios sociales, como los cupones de comida, que es de lo poco que ha quedado.

Una bomba de neutrones se está abatiendo sobre los países ricos. Una bomba que destruye a la gente, pero deja las infraestructuras en pie. Hoy en día, la principal infraestructura del Norte no son las empresas, las carreteras o la agricultura: son las finanzas.

Ya se empieza a hablar, en Estados Unidos, de la década pérdida. Ojalá que se trate de una sola década.


Médicos Sin Fronteras

Más del 60% de los problemas médicos de los migrantes y solicitantes de asilo que están en los centros de detención de la región fronteriza de Evros se deben a las precarias condiciones de dichas instalaciones, según un informe publicado por MSF.  A pesar de las medidas del Gobierno griego y los fondos de la Unión Europea, la situación no ha mejorado.


Evros, 21 de junio de 2011. De los 1.809 pacientes atendidos por los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) entre diciembre de 2010 y marzo de 2011, 1.147 personas fueron diagnosticadas con infecciones respiratorias, dolores corporales, diarreas, problemas gastrointestinales, trastornos psicológicos y enfermedades cutáneas. “La mayoría de los migrantes y solicitantes de asilo que hemos tratado no estaban enfermos cuando llegaron a las estructuras de detención. Enfermaron durante su confinamiento en celdas abarrotadas sin ventilación adecuada, con problemas de agua y saneamiento, una alimentación de baja calidad y sin posibilidad de pasar tiempo al aire libre”, explica Ioanna Pertsinidou, coordinadora del proyecto de atención a migrantes en Grecia.

Durante los primeros dos meses de 2011, por lo menos 22 personas perdieron la vida al intentar cruzar la frontera entre Turquía y Grecia, en la región de Evros.

En su trabajo en los centros de detención para migrantes y solicitantes de asilo en Evros, MSF no ha encontrado evidencias que prueben que los migrantes que entran en Grecia supongan un riesgo de salud pública para la sociedad, tal como hace poco declaró el Ministro de Salud griego. Por el contrario, son las inhumanas condiciones de vida y de higiene en estas estructuras de detención –donde algunos migrantes y solicitantes de asilo permanecen hacinados hasta seis meses, encerrados en lamentables condiciones de higiene y sin poder siquiera salir al patio – las que provocan un deterioro importante de su estado de salud física y mental. Estas condiciones de detención aumentan de forma considerable el riesgo de brotes de enfermedades transmisibles, como también corrobora un informe publicado en mayo de 2011 por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud.

Unas mejoras que no llegan

MSF urge a las autoridades griegas a que aseguren unas condiciones de vida dignas en los centros de detención, es decir, alojamiento correcto, distribución de comida suficiente, ropa y artículos para la higiene personal, y periodos adecuados de tiempo al aire libre. Es fundamental asegurar que los migrantes y solicitantes de asilo reciban una buena asistencia médica y psicológica, que se lleven a cabo reconocimientos médicos a todos los recién llegados, y que se hagan a tiempo referencias de nivel secundario de salud y seguimiento de enfermedades crónicas. El Ministerio de Salud y el de Protección Ciudadana deberían asegurar la coordinación entre los actores implicados a nivel local, nacional y de la Unión Europea, y optimizar el uso oportuno de los fondos y recursos disponibles.

A principios de marzo de 2011, MSF traspasó sus actividades médicas a los equipos desplegados por el Ministerio de Salud, y sigue encargándose de distribuir artículos de primera necesidad entre los migrantes y solicitantes de asilo detenidos, pero a pesar de que el Gobierno griego dispone de fondos europeos para garantizar unas condiciones mínimas, las condiciones en los centros de detención no han mejorado.