Toma la palabra

Por Oficina Internacional de los Derechos Humanos
Acción Colombia (OIDHACO)

Bebés de refugiados colombianos en Ecuador (AP)

Colombia es el 7° país en el mundo en términos de origen de refugiados (ACNUR), y el país con mayor número de personas desplazadas en su propio territorio: 5.5 millones, según cifras de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), 3.9 millones según las cifras de la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional; dos cifras que suponen un verdadero drama. Colombia se sitúa por delante de Sudán (5.2 millones según la ONG IDCM), Afganistán e Irak en número de desplazados, pero este drama no ha merecido ni alertas internacionales ni el cubrimiento de la prensa mundial.

El silencio de la comunidad internacional consigue que, en lugar de disminuir la cifra de víctimas, aumente cada año. Tan solo en 2011, según Codhes, hubo cerca de 260.000 nuevos desplazados. En Colombia cada día, 710 personas se convierten en desplazadas. Y como lo ha destacado la Corte Constitucional colombiana (Auto 092 de abril de 2008), existe un vínculo directo entre el desplazamiento y la violencia sexual; las mujeres desplazadas sufren de un impacto desproporcionado del conflicto armado. En el 2010 En Colombia se registraron 16.916 casos de violencia sexual, 2 cada hora, según la organización SISMA Mujer.

Leer más


Gabriela Keseberg Dávalos

Internacional Crisis Group

  • El conflicto armado colombiano se ha trasladado principalmente a las regiones fronterizas del país y es cada vez más visible también en suelo venezolano y ecuatoriano.
  • Silke Pfeiffer, directora del proyecto Colombia/Andes de Crisis Group, analiza la situación en las fronteras de Colombia y nos habla sobre lo que se puede hacer para ayudar a las comunidades afectadas.

Ir a descargar

Hablamos del conflicto armado colombiano, un conflicto que ya tiene 47 años. Los enfrentamientos se han trasladado principalmente a las regiones fronterizas del país y son cada vez más visibles también en suelo venezolano y ecuatoriano. Durante los últimos 15 años, las porosas fronteras han expuesto a las comunidades colombianas de estas regiones al conflicto armado. Y esto se agrava por la ausencia generalizada de las instituciones públicas. Todo esto junto ofrece ventajas estratégicas a los grupos armados ilegales y facilita la amplia economía ilícita. Bajo la presidencia de Juan Manuel Santos, hemos visto una reconstrucción de las relaciones con los países vecinos, Ecuador y Venezuela. También ha habido un cambio en la política de fronteras, que ha elevado las esperanzas y las expectativas con respecto a la difícil situación en las regiones fronterizas.

¿Silke, cuál es la situación un año después de que los presidentes de Colombia, Venezuela y Ecuador hicieran las paces?

Bueno, las nuevas políticas del presidente Santos claramente han llevado a algunos logros, o a logros diplomáticos importantes. Y en cierta medida también algunos logros iniciales de seguridad, en el sentido de que la fuerza pública en ambos lados se está comunicando nuevamente – cosa que en el caso de Venezuela antes no pasaba – y se han firmado algunos acuerdos de cooperación. Sin embargo, desafortunadamente, estos desarrollos no parecen tener mucho impacto en las realidades en las dinámicas de conflictos locales. En el lado colombiano, la violencia en las regiones fronterizas se mantiene por encima del promedio nacional, y en algunas partes, por ejemplo de Arauca, Norte de Santander, Nariño estamos viendo un deterioro de la seguridad. Producto de que las bandas criminales, sucesoras de los paramilitares, están expandiendo sus operaciones y la guerilla se está fortaleciendo. Y como tú lo habías dicho, las dinámicas en las fronteras con Ecuador y Venezuela cada vez más se parecen a la situación en Colombia. Como consecuencia, la situación humanitaria en las zonas fronterizas es muy crítica.

Y ¿puedes contarnos algo sobre lo que les occure a los colombianos que cruzan la frontera ya sea hacia Ecuador o hacia Venezuela en busca de refugio?

Bueno, el desplazamiento transfronterizo continúa y ya tiene muchos años. Ahora la situación en Ecuador es diferente a la de Venezuela. En Venezuela, según estimados de la ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados), hay unas docientas mil personas con necesidad de protección internacional. Ahora el gobierno de estos ha reconicido como refugiados solamente a menos de tres mil. Con esto, tenemos a miles de personas en una situación prácticamente invisible y vulnerable. El tema ha estado ausente en la agenda bilateral con Venezuela. En contraste, en Ecuador, en los últimos años, se han reconocido a más de cincuenta mil. Pero recientemente, la política de refugiados se ha vuelto más estricta, con lo que el gobierno está exponiendo a mucha gente con necesidad de protección a nuevos riesgos.

Dinos, ¿ qué debe pasar para mejorar la situación en las regiones fronterizas entre, por un lado Colombia y Ecuador, y por el otro lado, Colombia y Venezuela?

Bueno en primer lugar, y considerando que algunas zonas fronterizas son zonas de guerra todavía, es importante que todas las partes del conflicto colombiano observen de manera estricta las normas del Derecho Internacional Humanitario. Para la fuerza pública colombiana, es la única manera de mejorar las relaciones y construir confianza con las poblaciones locales y construir legitimidad. En segundo lugar, es muy importante que haya una respuesta, una mejor respuesta a la situación humanitaria, es decir a las víctimas del conflicto. Estoy hablando de víctimas de violencia sexual, de desplazamiento, de minas, que continúan siendo estigmatizados y hay bastantes problemas de capacidad en las agencias responsables. Finalmente, para fomentar el desarrollo en estas zonas, hay que empezar con la base, que es la construcción de la presencia del Estado, sobre todo de los gobiernos locales. La ausencia del Estado y la debilidad institucional y la corrupción es lo que ha estado socavando la prestación de servicios claves y la legitimidad del Estado. En este sentido, debería ser prioridad de las nuevas autoridades departamentales y municipales revertir esta situación.

Y ¿ qué pasa con la agenda diplomática entre los tres países?

Bueno, los gobiernos en Quito, Caracas y Bogotá deberían realmente aprovechar de esta ventana de oportunidad para construir confianza pero también plataformas sólidas, que son capaces de ofrecer soluciones a problemas conjuntos en las fronteras, y que además tengan la suficiente fuerza para resistir los vaivenes de las relaciones presidenciales que hemos visto en los últimos anos.

Muchas gracias a Silke Pfeiffer, directora del proyecto Colombia/Andes de Crisis Group, por examinar la situación en las fronteras de Colombia y por explicarnos qué es lo que se puede hacer para ayudar a las comunidades afectadas.