Toma la palabra

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La guerra civil en Siria alcanza ahora su tercer año. Cerca de 7.000 niños y niñas han muerte durante el conflicto, más de dos millones de niños dentro de Siria han tenido que dejar sus hogares y otro millón de más ha huido a paises vecinos. Muchos están traumatizados, hambrientos, en necesidad urgente de refugio y protección. Los niños y las niñas son, una vez más, las víctimas inocentes de la guerra.

Save the Children está trabajando dentro de Siria y en los países vecinos para asegurar que los niños y las niñas tienen acceso a la comida, los medicamentos y la protección que necesitan.

El video ha sido montado por el aclamado director de cine Beeban Kidron.Las fotografías son cortesía de: Rodrigo Abd, Louai Abo Al-Jod, Odd Andersen, Manu Brabo, Narciso Contreras, Dimitar Dilkoff, Diaa El Din, Getty Images, Hedinn Halldorsson, Mohammad Hannon, Jonathan Hyams, Daniel Leal-Olivas, Miguel Medina, Aris Messinis, Muhammed Muheisen, Tauseef Mustafa, Scott Peterson, Cesare Quinto, Thomas Rassloff, REX Features, Alessio Romenzi, Sam Tarling, Vedat Xhymshiti, Achilleas Zavaliss.


Juan de Dios Ramírez-Heredia

Abogado Fundación Roma

Un joven gitano (que para el caso da igual que hubiera sido un gadchó)ha sido injustamente multado por el Ayuntamiento de Madrid con la cantidad de 600 euros. Sabiendo que le asiste la razón acude a nosotros para que le defendamos. Una vez advertido de las consecuencias de su recurso, desiste de ejercitar sus derechos, aún a sabiendas de que el Ayuntamiento madrileño ha vulnerado varias leyes, porque aunque no tiene dinero, cree que al final, si desestiman su recurso, aún tendría que pagar mucho más.

 

La ley del 2012 eleva significativamente las cuantías de las tasas en lo que a la parte fija se refiere. Por ejemplo, en una demanda civil, la porción fija pasa a ser de 300 euros; en lo contencioso-administrativo, de 350; la parte fija de las tasas por los recursos de apelación y casación se establecen igualmente en 800 y 1200 euros, respectivamente.

                      

 

La Ley de Tasas Judiciales es un atentado contra los más pobres. Supone la consagración de los abusos de los más fuertes contra los más desvalidos. Y pone de manifiesto el abuso y la impunidad con que los poderes públicos, es decir, el gobierno, puede hacer lo que le de la gana porque los más pobres no podrán acceder a la justicia cuando sean atacados precisamente por los agentes gubernamentales.

 

Hay razones para demostrar que estamos ante el mayor atentado que jamás, en democracia, se haya podido cometer contra el principio sagrado que garantiza una JUSTICIA IGUAL PARA TODOS. Leer más


Por Samuel

El joven cineasta egipcio Omar Robert Hamilton, a quien ya cité en este blog, se desahogó ayer con una amarga reflexión, tras la masacre del miércoles 14 de agosto y la actual escalada bajo el manto del antiterrorismo. La he traducido porque leyéndole creo que podemos entender mejor cómo los acontecimientos de Egipto nos conciernen a todos. Los enlaces son míos.

Todo era posible – Omar Robert Hamilton, sábado 17 de agosto de 2013

“Me siento, demasiado tarde, solo y esforzándome por saber qué hacer. Por primera vez desde que el 29 de enero de 2011 tomé un avión hacia Egipto, me siento confundido.

Nos esperan peores días que los de hoy.

Pensamos que podíamos cambiar el mundo. Sabemos ahora que aquel sentimiento no era solo nuestro, que cada momento revolucionario fluye con el pulso de un destino manifiesto. Qué diferentes parecen las cosas hoy. No enterraré nuestras convicciones, pero ese sentimiento, ¿optimismo juvenil? ¿ingenuidad? ¿idealismo? ¿locura? está ahora verdadera e irrevocablemente muerto.

Lamento los muertos y desprecio a quienes los asesinaron. Lamento los muertos y desprecio a quienes les enviaron a sus muertes. Lamento los muertos y desprecio a quienes justifican su asesinato. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Qué es este lugar?

La revolución está muerta cuando decimos que está muerta. La revolución está muerta cuando ya no morimos por ella.

Un seguidor del depuesto presidente Mursi se manifiesta frente a un tanque mientras que otro hombre ya ha sido abatido por disparos, Unos segundos después el “hombre frente al tanque” también cae.

Es 12 de febrero de 2011. Hosni Mubarak ha caído. Por la mañana volaré a Estados Unidos para terminar un trabajo, antes de mudarme permanentemente a El Cairo para ayudar a construir un nuevo país. Me siento en el balcón de mi madre. Fumamos cigarrillos y bebemos té para ahuyentar el frío y poder hablar; acerca de lo que hemos visto y hecho, acerca de lo que haremos. Todo, en aquella noche, era posible. Nuestra conversación se mueve desde la grandiosidad de la revolución global a la reflexión práctica sobre los nombramientos de los nuevos ministros a las minucias de los requisitos de la escuela de cine que debería implantarse. Hablamos durante la noche. Tomé notas.

Tal vez sea este recuerdo el que más me duela.

Para cuando volví de Estados Unidos el ejército había limpiado dos acampadas, iniciado juicios sumarios masivos de civiles y asaltado a las mujeres que protestaban con tests de virginidad. La revolución ahora es más pequeña, pero seria, enfocada y bajo un ataque sostenido. El Estado no-fallido, el Estado profundo, el Estado clientelar; una vez al mes, cada mes, ataca. Limpia Tahrir en marzo, abril, agosto y diciembre. Ataca a los manifestantes frente a la Embajada israelí. Envuelve el centro de El Cairo en una niebla de noviembre con gases lacrimógenos fabricados en Pennsylvania. Lanza una lluvia de piedras y cócteles Molotov desde el tejado del edificio del gobierno. Sella las puertas del estadio de Port Said, convirtiéndolo en una trampa mortal. En cada ocasión muere gente luchando contra él.

Hubo momentos en que pudimos haber roto el dominio del ejército sobre el país. Pudimos haber permanecido en Tahrir después de la expulsión de Mubarak. Tahrir estaba al mando y todavía no había políticos que lo traicionaran. Pero nos fuimos. Cada uno dijo que volvería al día siguiente y entonces, de algún modo, no lo hicieron. La gente quería ducharse y dormir en sus propias camas. Entonces, brigadas espontáneas de limpieza se repartieron por toda la ciudad y hacia el mediodía todo se había vuelto agradable y ordenado.

En noviembre de 2011 y en enero de 2012 las calles repitieron los cantos pidiendo el fin del gobierno militar. Pero ahora era el turno del autoproclamado papel de los políticos de traducir la acción de la calle en ventajas políticas. Ahora el ejército tenía gente con quien hablar. Si todas las fuerzas que supuestamente se oponían a los militares – los revolucionarios, los liberales, la Hermandad y los salafistas – hubieran estado verdaderamente unidas, ¿dónde estaríamos hoy? Posiblemente muertos. Pero tal vez no. Tal vez hubiéramos estado más cerca de un Estado civil.

Nunca fue posible una alianza ideológica real. Pero una práctica, táctica, podría haber funcionado. Pero en lugar de trabajar juntos cada parte se reunió en reiteradas ocasiones con el ejército y llegó a acuerdos con él, situando a los generales de manera consistente en la posición táctica más fuerte. Todos tuvieron su parte de culpa. Los viejos y adinerados liberales que se presentaron a sí mismos como los aliados de la revolución vivían en un confort relativo, tenían relaciones históricas con el ejército y demonizaban de manera rutinaria a los Hermanos Musulmanes. El desprecio de los revolucionarios por la alta política implicó que se situasen en los hechos fuera de la ecuación. Los salafistas solo estaban interesados en un acuerdo que les diera más poder y sus ministerios más apreciados: salud y educación. Y los Hermanos Musulmanes, enamorados desde hacía tiempo de su habilidad para poner números en las calles, fueron arrogantes e hipócritas desde el principio – haciendo promesas electorales serias a los liberales, presionando a los estadounidenses en su favor y ofreciendo al ejército inmunidad y la supervisión de sí mismo.

Una vez en el poder, Mohamed Morsi rechazó enfrentarse al Ministerio del Interior. En su lugar, nombró a Ahmad Gamal al-Din quien, como jefe del Directorio de Seguridad de Asiut casi masacra la revolución ya en enero de 2011 y fue luego el jefe de la Seguridad General del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas en la época de Mohamed Mahmoud y las masacres ultras.

El principal enemigo del pueblo siempre fue el Estado policial: la policía y el ejército. Nunca llegaremos a ningún lado hasta que no estén desmantelados por completo. Hubo un momento en que esto pudo lograrse, cuando un estado civil pudo haberse construido. Pero Morsi y los Hermanos Musulmanes hubieran tenido que elegir el desafío de trabajar con las fuerzas dispersas y contenciosas de la izquierda y los liberales antes que tratar con la organizada certeza de los militares.

* * * *

Ahora escribo desde Sarajevo. Ayer me senté en el Museo en memoria de Srebrenica. Mientras los hombres saltaban del Puente 6 de Octubre en El Cairo para escapar del tiroteo que les cercaba por todos lados, el general Ratko Mladic miraba a la cámara, hablando a la historia:

Aquí estamos el 11 de julio de 1995, en la Srebrenica serbia, en vísperas de un día sagrado serbio. Entregamos esta ciudad a la nación serbia; en memoria del alzamiento contra los turcos. Ha llegado la hora de vengarnos de los musulmanes. 

Vago solo por las calles. Cada edificio continúa marcado con las cicatrices de la guerra. Bebo en soledad en la gala de apertura del festival de cine al que asisto, pensando en una mujer que aparece en el vídeo del museo.

Si hubiera llorado, si hubiera gritado que no se lo llevaran. Si me hubiera aferrado a él. Si hubiera hecho algo. No sé. Quizás hoy sería capaz de vivir conmigo misma.

* * * *

Es 27 de junio de 2013. Estamos sentados en Estoril [N. del T.: restaurante de El Cairo], en una esquina de la mesa bajo la televisión. De los seis que somos, tres creen de verdad que las marchas del 30 de junio serán atacadas; que es el momento perfecto para que las redes del viejo Partido Nacional Democrático empujen al país hacia el caos, y fuercen al ejército a tomar de nuevo el control. Se habla de listas de objetivos para matar. Me gasto cientos de libras en lentes de protección que espero que mantengan los perdigones fuera de nuestros ojos. No quiero marchar ese día. Quiero que Morsi se vaya, pero las voces que estamos escuchando son todas de feloul [seguidores del régimen de Mubarak] y por internet circulan instrucciones que insisten en que no se cante contra el ejército o la policía. Pero todos mis amigos van a ir, así que ¿qué otra opción tengo? ¿Verles morir en televisión?

Lo interpretamos mal. La sangre que el ejército, el régimen, quería, no era la nuestra. No esta vez. ¿Será porque ahora somos irrelevantes? ¿O porque la reacción hubiera sido demasiado fuerte?

Y el 3 de julio, tal y como hicieron el 11 de febrero de 2011, el ejército orquestó un golpe. En febrero derrocaron a Mubarak para debilitar la presión pública y desmovilizar a la gente. Y funcionó. ¿Qué sucedió esta vez? ¿Forzó la presión de la calle al ejército para que actuara, o en cambio el ejército creó la presión de la calle por medio de Tamarrod para conseguir lo que querían?

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¿Podrán ganar alguna vez los que carecen de armas?

Un amigo iraní me aseguró una vez que lo que queremos es reforma, en vez de revolución. Que las revoluciones solo las ganan los más violentos.

Lo primero que leí cuando me desperté hoy fue Adam Shatz.Escribió:

Los revolucionarios egipcios confundieron su creencia en la revolución con la existencia de una revolución. 

¿Pero qué otra cosa tenemos sino nuestras creencias? Ellas son las fundaciones de nuestras acciones, nuestras identidades. Y fue transformadora: la creencia en el otro que todos compartimos, por un momento. En una eternidad de decepción, de avaricia y de malicia aquel momento en que finalmente el ser humano valía algo, en el que tener una comunidad era preferible a estar solo con un libro, tenía un valor que jamás se perderá. No puedes subestimar la importancia que estos dos años y medio han tenido para la gente, cómo llegaron a sentirse con tanta fuerza y tan poco miedo. La existencia de una revolución no debería confundirse con la existencia de un liderazgo político y un proceso. La revolución está muerta cuando decimos que está muerta. La revolución está muerta cuando ya no morimos por ella.

Mi apartamento en El Cairo está en Bab al-Louq y cada vez que voy al supermercado veo la entrada en la que me escondí el 22 de noviembre de 2011, durante la primera batalla de la calle Mohamed Mahmoud. Huelo la nube de gas lacrimógeno que llena la calle, veo la puerta de cristal cerrada y en su reflejo los flashes de los disparos de la policía que se acercan cada vez más. Escucho el crac de un fusil recargándose, cada vez más y más ruidoso. Y escucho, con perfecta claridad, mis pensamientos.

Vuélvete. Cógelo por la espalda. Tal vez sobrevivas. Levántate y ponte derecho. Levántate. Te recordarán. Ahora es tu turno. El pueblo ha dado más. El pueblo ha dado sus ojos. Alaa está en la cárcel. Se enfrentaron con coraje. Con coraje. Levántate. Te recordarán.

No puedo levantarme ante la muerte hoy. Hoy soy un cobarde que solo puede escribir. Veo cómo la revolución está siendo arrastrada para ser ejecutada sobre una sepultura y no sé qué hacer. Pero sé que, antes de que sea demasiado tarde, nos aferraremos a ella, lucharemos por ella. Tenemos que hacerlo, o nunca podremos vivir con nosotros mismos”.


Por Human Rights Watch

  • Aunque se destinan miles de millones para el desarrollo, la falta de salvaguardias menoscaba los beneficios

El Banco Mundial no toma en cuenta los riesgos en materia de derechos humanos que afectan a las personas a quienes pretende ayudar, señaló Human Rights Watch en un informe difundido hoy. El banco carece de controles adecuados para prevenir que se financien violaciones de derechos humanos. El 23 de julio de 2013, la Junta del Banco se reunirá en Washington en el marco de su revisión de políticas, y este evento podría ser una ocasión para subsanar esa falencia.

El informe de 59 páginas, “Desarrollo sin abusos: Cómo el Banco Mundial debería prevenir violaciones de derechos humanos (Abuse-Free Development: How the World Bank Should Safeguard Against Human Rights Violations), se elaboró a partir de investigaciones efectuadas por Human Rights Watch en todo el mundo y documenta los daños causados a algunas de las poblaciones más vulnerables del mundo como resultado de programas financiados por el banco. Human Rights Watch apela al estudio de tres casos, uno de ellos en Vietnam y dos en Etiopía, para mostrar que el banco no reconoció los riesgos para los derechos humanos que suponían los programas que financiaba ni tampoco adoptó medidas concretas para mitigar estos problemas.

“El Banco Mundial destina miles de millones de dólares cada año a financiar iniciativas de desarrollo en todo el mundo”, observó Jessica Evans, defensora sénior dedicada a instituciones financieras internacionales en Human Rights Watch. “Pero no debería continuar quebrantando sus propias iniciativas, y para ello debe asegurarse de no contribuir a que se cometan violaciones de derechos humanos”.

Los objetivos adoptados recientemente por el Banco Mundial destinados a erradicar la pobreza extrema y fomentar la prosperidad común están intrínsicamente asociados con el derecho de todas las personas a un nivel de vida digno, que incluya vivienda, agua y alimentos adecuados, observó Human Rights Watch. No obstante, el banco no podrá alcanzar verdaderamente estos objetivos en contextos complejos si no se asegura que se respeten los derechos de las personas a las que debería estar beneficiando. Leer más


Por Colectiva Mujer y Salud y Women´s Link Worldwide

  • Esperancita, de 16 años murió en agonía porque no le dieron oportunamente, por estar embarazada, el tratamiento que necesitaba para salvar su vida.
  • Su madre espera que casos como este no sigan ocurriendo.
  • Rosa Hernández exige justicia por la muerte de su hija Esperancita en República Dominicana

Santo Domingo, 15 de julio de 2013. Una serie de acciones judiciales han sido iniciadas en República Dominicana por parte de la señora Rosa Hernández, a través de sus representantes legales de las organizaciones La Colectiva Mujer y Salud y Women’s Link Worldwide, que buscan que se haga justicia por la muerte de su hija y se tomen las medidas necesarias para que casos como este no vuelvan a ocurrir.

Esperancita murió en medio de un debate nacional por el derecho al aborto en Agosto de 2012, debido al retraso injustificado del tratamiento adecuado para la leucemia aguda que le fue diagnosticada cuando tenía sólo 7 semanas de embarazo. Las circunstancias que enmarcaron la muerte de la joven se caracterizaron por la falta de información, trato deshumanizado, y la negación reiterada del Hospital de atender los síntomas de dolor intenso de la joven antes de su muerte, bajo el argumento de que cualquier tratamiento afectaba el desarrollo embrionario.

“A mi hija ya nada me la devuelve, pero yo no puedo dejar pasar las cosas sin exigir que se diga con claridad qué se hizo mal en este caso. Hasta que no se aclare esto y se haga justicia no habrá forma de evitar que otra madre tenga que vivir lo que yo viví tratando de que salvaran a mi hija”, señaló la madre y recalcó que la sociedad Dominicana no puede quedarse con los brazos cruzados a esperar que otras jóvenes mueran.

El caso de Esperancita se suma a la lista de mujeres y niñas embarazadas que mueren alrededor del mundo, por la negación de los servicios de salud que necesitan para salvar sus vidas, incluido el aborto terapéutico. Como ocurrió hace poco en El Salvador con el conocido caso de “Beatriz”, los Estados prefieren sacrificar la salud y la vida de mujeres y jóvenes embarazadas en aras de proteger la vida humana en formación, desconociendo que esta es absolutamente dependiente del cuerpo de la mujer y por lo tanto de su estado de salud.

Más información.

 


Informe de Amnistía Internacional

SILVIA GRACIELA VELÁZQUEZ

“Al quitarme la tarjeta sanitaria, no puedo seguir los tratamientos (…) muchas noches comienzo a asfixiarme y no puedo dormir”.

Silvia Graciela Velázquez Clavería tiene 52 años, es uruguaya. Llegó sola a España en 2003 para ayudar a su hija, que había llegado unos meses antes. Su marido, en España desde 2004 al igual que su hijo, tiene permiso de residencia, pero ella no. Trabajó informalmente hasta 2009 cuando, por serios problemas de salud de su hija, un juez otorgó a Silvia y a su marido la tutela de su nieta.
Desde hace unos 7 años, Silvia padece de EPOC grave (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), un trastorno pulmonar cuyo síntoma principal es la disminución de la capacidad respiratoria y que se caracteriza por ser progresiva y, en general, no reversible. Además, sufre depresión.
Silvia nos resumió con claridad su situación: “Antes del Real Decreto me hacía controles cada 2, 3, 6 meses. Ahora nada. Los tratamientos son muy caros y sin la tarjeta sanitaria no puedo hacerlos. No tengo forma de saber cómo avanza mi EPOC”.
Y continuó: “En enero (de 2013) fui a urgencias al hospital porque no podía respirar. La médica me dijo que tenía que hacerme muchas analíticas y me pidió que fuera a ventanilla para pedir turno con mi médico de cabecera; fui a ventanilla y ahí me dijeron que no tenía derecho a médico de cabecera. Lo grave es que no tengo forma de que me hagan un seguimiento de mi enfermedad crónica”.
Además, en esa ocasión, el hospital emitió un “compromiso de pago” a su nombre, a pesar de tratarse de asistencia en urgencias –y cuya gratuidad está estipulada en la normativa vigente–: “No lo quise firmar, pero me dijeron que llegaría la factura a casa. Aún no llegó nada”.
Silvia también nos contó los serios problemas que tiene para acceder a los medicamentos: “Antes pagaba el 40%, hoy tengo que pagar todo. La última vez que fui a la farmacia gasté 227 €; yo no podía pagar eso, pero me ayudó mi hijo” (…). No tengo recursos para comprar toda la medicación que necesito. De golpe dejé de tomar los medicamentos para la depresión, con lo peligroso que es eso”.
Cuando le preguntamos si creía en la posibilidad de cambio, ella nos respondió: “Espero que sí. Creo que mi enfermedad ha ido avanzando, pero no lo sé. Necesito hacerme analíticas. Esto tiene que cambiar”.
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Auditoría ciudadana

El Grupo Auditoría Ciudadana de la Deuda Badalona, perteneciente a Badalona Indignada y a la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD), junto con el grupo municipal de ICV-EUiA en Badalona presentaron ayer en pleno del Ayuntamiento de Badalona una moción “para declarar la ilegitimidad de una parte de la deuda del Ayuntamiento”. Con los votos favorables de ICV, PSC y CiU, y la abstención del PP, el pleno del ayuntamiento aprobó la moción, convirtiéndose así en la primera institución del Estado que declara ilegítima una parte de la deuda.

El grupo Auditoría Ciudadana de la Deuda Badalona intervino en el pleno “para denunciar la perversión del mecanismo de la deuda, señalar la estafa que supone una deuda ilegítima adquirida de espaldas a la ciudadanía”. Según este grupo vinculado a Badalona Indignada (15M) y la PACD, una de las principales perversiones es la que resulta de la financiación por parte del BCE al sector financiero a un 1% de interés mientras que las instituciones públicas se acaban endeudándose con este mismo sector financiero a intereses que van entre el 5 y el 14%. Leer más

Por María Bilbao, psicóloga (Paraguay)

La lucha por la tierra se lleva desarrollando en America Latina desde hace años, aunque en Europa es una lucha que nos puede resultar mas o menos ajena, está muy relacionada con la batalla contra el neoliberalismo y por la soberania alimentaria y cultural. En un país como Paraguay donde la desigualdad social es flagrante en cuestión de acceso a la riqueza,a las tierras, a la sanidad y a la educación, donde se da un intenso proceso migratorio campo-áreas urbanas y un progresivo despojo de tierras a la población campesina e indígena. Una gran cantidad de territorio está en poder de latifundistas paraguayos, brasileros y argentinos principalmente, que cuentan con miles de hectáreas para estancias ganaderas o cultivo de transgénicos. Es por esta razón por la que el movimiento de los sin tierra, denominados carperos en Paraguay, aglutina a muchos campesinos que mantienen una tensión política y de supervivencia por la tierra mediante ocupaciones de tierras denominadas malhabidas, es decir, que no están utilizadas y no tienen titularidad.

Familiares de los campesinos asesinados en Curuguaty (Jorge Sáenz / AP)

El 15 de Junio de 2012 se produjo una ocupación de tierras en Marina Kue, Curuguaty, departamento de Canindeyu. Unos 60 campesinos, hombres y mujeres, entraron simbólicamente en unas tierras que llevaban tiempo cultivando por considerarlas de titularidad pública, incluso contando con papeles que lo demostraban. Se produjo una masacre que abrió la puerta al golpe de estado institucional que derrocó al gobierno electo de Lugo y con ello a un proceso de cambio y apertura en Paraguay mediante una reforma agraria que repartiría las tierras entre el campesinado y otros avances sociales que comenzaron a implementarse tímidamente como la descentralización y accesibilidad sanitaria que llevó cientos de  puestos de salud al interior del país.  Las tierras de Marina Kue supuestamente pertenecían al exsenador colorado Blas Riquelme quien las había arrendado a sojeros brasileros con la connivencia del poder judicial local, nunca se pudo demostrar la propiedad de las mismas mediante titulación, en cambio posteriormente se admitió la titularidad pública de las mismas tal y como los campesinos defendían. Leer más


Open Society Justice Initiative

La organización Open Society Justice Initiative insta al Estado español a responder de manera positiva a un reciente informe de Naciones Unidas que documenta que el uso de perfiles étnicos por parte de los agentes de la policía a la hora de realizar controles de identidad es “un problema persistente y generalizado”.

Un dictamen del Relator Especial de Naciones Unidas sobre formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, Mutuma Ruteere, advirtió que el uso de perfiles étnicos por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad españoles tiene “un impacto significativo y adverso en las relaciones entre la policía y la comunidad y en el disfrute de los derechos de las personas” objeto de estas prácticas.

El informe, que ha sido remitido recientemente al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas tras la visita del Sr. Ruteere a España en enero, establece que “el problema de los controles de identidad policiales dirigidos a determinados grupos étnicos, incluyendo minorías, personas gitanas y migrantes, especialmente de África, Asia y Sudamérica, sigue siendo un desafío”. Leer más


Por Women´s Link Worldwide

Las decisiones ganadoras de los Premios Género y Justicia al Descubierto fueron anunciadas hoy. Estos Premios fueron creados por la organización internacional Women’s Link Worldwide para identificar las mejores y peores decisiones o pronunciamientos relacionados con la equidad de género. Año tras año, estos Premios promueven que la sociedad civil se involucre en monitorear la labor de jueces y juezas alrededor del mundo, como garantes de proteger los derechos humanos de todas las personas sin distinciones.

En esta 5ª edición de los Premios, fueron nominadas 41 decisiones de 24 países entre los que se incluyen Argentina, Brasil, Botswana, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Ghana, Guatemala, Islas Salomón, Maldivas, México, Perú, República Dominicana, Rumania, Somalia, entre otros.

Este año, los jurados encargados de escoger las decisiones ganadoras en las categorías mallete y garrote fueron Jody Williams (USA), Premio Nobel de Paz en 1997 por su trabajo como fundadora y coordinadora de la Campaña Internacional para prohibir las Minas Antipersonal; Elizabeth Odio-Benito (Costa Rica), ex-Magistrada y Vicepresidenta de la Corte Penal Internacional, y Charles Ngwena (Zimbabwe), Profesor y miembro del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Pretoria en Sudáfrica y experto en derechos reproductivos y de personas con discapacidad. Leer más