Toma la palabra

Peio Aierbe. Mugak/SOS Racismo

No tenemos remedio.

Venimos fabricando, desde hace años, una imagen amenazadora de quienes intentan salvar las vallas de Ceuta o Melilla, o se juegan la vida en las pateras, tratando de escapar de situaciones de opresión o de miseria. Forzando las imágenes y en absoluta contradicción con la realidad, hemos convertido a las víctimas en lo contrario, en una amenaza. Discursos políticos y medios de comunicación han abundado en esa criminalización. Todo es bueno para justificar la panoplia de medios represivos puestos en pie por el gobierno español, con el apoyo de la UE, y para acallar nuestras conciencias tratando así, inútilmente, de no aparecer como corresponsables de un reguero de muertes y sufrimientos a los que abocamos a cientos de miles de personas.

Y ahora, ahondamos en esa política de criminalización de la mano del ébola.

En un periódico1 se subtitula que “el Gobierno fija como puntos de riesgo, de una potencial irrupción del ébola, las fronteras de Ceuta y Melilla y la inmigración ilegal”. Premio. Así acabamos de cerrar el círculo. Si la inmigración ilegal es la que además puede traernos el ébola, qué más legitimación necesita el gobierno para su política de frenarla, por tierra, mar y aire.

¿Es tan difícil para el periodista atenerse a unos códigos básicos de manera de no criminalizar a ciertos colectivos? Si se lee todo el cuerpo de la noticia se puede ver cómo las vías de posible riesgo de contagio son muy variadas: turistas, viajeros, trabajadores sanitarios, personal de ONG… Pero el diario escoge llevar a titular algo que sabe que va a impactar. ¿Es algo forzado decir que el razonamiento lógico de la mayoría de lectores va a ser multiplicar exponencialmente la imagen de esas personas como una amenaza?

Por otro lado, no hay ningún hueco en la noticia, y por extensión, en la mayoría de las informaciones que abordan esta cuestión, en la que el punto de mira, la preocupación, sea cómo volcarse el conjunto de naciones, y la UE en este caso, para atender sanitariamente a las miles de personas amenazadas en esos países por esta enfermedad. Ésa debería ser la preocupación central y, a partir de ahí, evitar también, claro está, su propagación más allá del territorio en que actualmente se desarrolla. En vez de eso, dicha tarea queda en manos de quienes se entregan al trabajo solidario. ¡Qué casualidad que los primeros extranjeros infectados, dos estadounidenses y un misionero español, pertenezcan a esa categoría! Con este discurso, acabaremos también viéndolos como una amenaza más.

Nunca nos cansaremos de repetir que los medios de comunicación tienen una responsabilidad enorme en la manera como difunden las informaciones y en las imágenes y metáforas que ayudan a crear.

1 El Mundo, 03/08/2014 “El Gobierno se prepara ante una potencial irrupción del ébola. Fija como puntos de riesgo las fronteras de Ceuta y Melilla y la inmigración ilegal”.

(1) Comentario

  1. Carlos Freaza

    Es impresionante como este hecho de una actitud irresponsable de, no se si llamar “la prensa” o “los periodistas”, produce o induce situaciones o actitudes nefastas para la sociedad.
    Estoy convencido que los periodistas deberían actuar con mas ética en la redaccion de sus comentarios, ya que el resultado de lo que dicen no es neutro e impacta fuertemente.

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