Toma la palabra

Ester Araúzo, Corporate Europe Observatory

Acto para pedir que se implante la tasa Hood

Acto para reclamar la implantación de la tasa Robin Hood

Aunque se habían despertado ciertas esperanzas, la idea de aplicar en la Unión Europea una tasa sobre las transacciones financieras -la llamada tasa Robin Hood- está muy lejos de hacerse realidad. Y las maquinaciones del sector financiero han tenido mucho que ver con esto.

El lobby de las finanzas se ha ocupado de poner en marcha una concienzuda estrategia, tergiversando ideas y cifras, generando alarma y miedo, para así convencer a las instituciones europeas, a los gobiernos, a los medios y al público en general de que la tasa es una idea terrible que llevaría a la UE a la ruina. Y desde luego ha quedado claro que Robin Hood, con su arco y su flecha, tiene poco que hacer frente al enorme poder del sector financiero.

La Comisión Europea puso sobre la mesa una propuesta para una tasa sobre las transacciones financieras en septiembre de 2011 y el Parlamento Europeo con toda probabilidad la respaldaría (ya se ha expresado a favor anteriormente), pero el proyecto se ha quedado atascado en el Consejo. El sector financiero ha estado haciendo lobbying a los estados miembros para bloquearlo y algunos gobiernos han decidido claramente de qué lado están.

De esta manera, y dado que los temas de impuestos requieren la unanimidad del Consejo, la tasa europea sobre las transacciones financieras parece destinada a acabar en la basura. El Reino Unido y Suecia la rechazan categóricamente y algunos países de la Eurozona, como Irlanda y los Países Bajos, también han expresado sus recelos, con lo que las probabilidades de que el proyecto consiga la luz verde se complican enormemente. Ni siquiera aplicar la tasa sólo en la Eurozona, en lugar de toda la UE, parece posible mientras ninguno de los estados cambie de postura.

Así que el lobby financiero puede estar mascando la victoria. Los bancos, fondos de inversiones y demás empresas financieras han hecho todo lo posible para poner a los gobiernos de su lado. Grandes empresas del mundo financiero como Icap o CMC Markets han movido hilos y aprovechado sus influencias en el gobierno británico para convencerlo de que vetara la idea, mientras que asociaciones internacionales financieras como International Swaps and Derivatives Association (ISDA) y Association of Financial Markets in Europe (AFME) han llevado a cabo una intensa campaña de lobbying contra la tasa, a través de cartas a las instituciones, declaraciones en los medios y reuniones informales con funcionarios o cargos. No hay que perder de vista que cada una de estas dos asociaciones declara invertir más de un millón de euros anualmente en hacer lobbying a las instituciones europeas.

El sector financiero ha echado mano de su acceso privilegiado al poder político, combinado con una campaña mediática para generar alarma sobre los posibles efectos de la tasa, manipulando los números y centrándose en los costes, pero ignorando los efectos positivos que la tasa tendría para el aumento de la estabilidad financiera y la prevención de futuras crisis.

Tras la reunión de los ministros de economía y finanzas de los 27 estados de la Unión Europea el pasado 13 de marzo, el ministro alemán, Wolfgang Schaube, que hasta entonces había sido uno de los grandes defensores de la tasa, reculó de manera decepcionante y aceptó el fracaso: “Sencillamente, no podemos conseguirlo”, dijo. “Así que intentaremos otra cosa”.

Estas declaraciones, que se unen a las de otros líderes en el mismo sentido, han abierto la puerta a una búsqueda de alternativas, lo que probablemente se traduzca en una versión descafeinada de la tasa, puede que algo parecido al ‘stamp duty’, un impuesto sobre las acciones que existe en el Reino Unido. Pero esto no se acerca ni de lejos a una tasa sobre las transacciones financieras y, por supuesto, no conseguiría los mismos objetivos.

Una decisión así puede que sirva a los líderes políticos para decir que han dado un paso adelante para regular al sector financiero, mientras éste se frota las manos por haber conseguido deshacerse de la idea de una tasa sobre las transacciones. Sin embargo, sería desde luego una oportunidad perdida para introducir un cambio real que ayude a frenar la especulación y a regular un sector financiero peligrosamente desrregulado, que fue el que llevó a la Unión Europea a la actual crisis.

Para saber más sobre cómo el lobby financiero ha luchado contra la “tasa Robin Hood”, lee el informe completo de Corporate Europe Observatory, “Lobbying to kill off Robin Hood” (en inglés).

(1) Comentario

  1. Paz

    Aunque parezca una utopía, esta taxa sería un buen comienzo para alentar la solidaridad. Temás más dificiles se han conseguido ( voto femenino, fin del trabajo infantil en ciertas zonas del planeta…etc… ) No nos dejemos amedrantar por los que tienen el poder economico. Los que estamos en la base de la piramide somos muuuchos más y tenemos mucho más poder de decisión, hay que ser valientes.

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