Toma la palabra

por Solidaridad Internacional

Llamamiento a la comunidad internacional en defensa de los derechos humanos.

Cuando se cumple un año del inicio del levantamiento popular en Egipto,  la violencia, las detenciones arbitrarias y los juicios militares a manos del Ejército resultan alarmantes y amenazan con aniquilar  las reivindicaciones sociales de la revolución.  Para evitarlo, la comunidad internacional debe proteger a los defensores de derechos humanos y movimientos civiles en Egipto de forma decidida y con acciones concretas, tal y como expone el informe “Egipto bajo represión” (ver adjuntos).

“Hoy, la euforia de la revuelta ha quedado sustituida por el miedo a que el gobierno represor haya sido remplazado por otro igual”, concluye el informe que recoge los resultados de una misión de investigación en Egipto que presentan hoy el Instituto para la Noviolencia Activa (INA), Solidaridad Internacional (SI) y Patrir.

Investigar y reportar los abusos de forma coordinada, hacer seguimiento exhaustivo y presencial de los juicios militares, dar visibilidad a la sociedad civil egipcia, exigir responsabilidades a las autoridades, promover cambios legislativos y tomar medidas legales, administrativas y judiciales, son las principales recomendaciones de este Informe.

Represión
Casi 12.000 civiles han sido detenidos y llevados ante tribunales militares desde el inicio de la “Revolución del 25 de enero”. La persecución militar se ha usado como herramienta política para reprimir el derecho de reunión pacífica, de libertad de asociación y de expresión. Los disidentes están sometidos a persecución militar. Los derechos de libertad de asociación y de asamblea pacífica en Egipto están amenazados actualmente. Los y las manifestantes se enfrentan a un proceso de detención injusta y son sometidos a tortura. Dichas actividades se cometen con impunidad de facto. Las Fuerzas de Seguridad de Egipto están haciendo un uso de la fuerza: ilegal, desproporcionado, excesivo y letal para dispersar las manifestaciones pacíficas.

La crítica abierta al CSFA se persigue militarmente. Los fiscales militares han interrogado a periodistas, blogueros y activistas. Se han secuestrado publicaciones y prensa, y los estudios de televisión han sido objeto de redadas. Las mujeres y las minorías religiosas continúan enfrentándose a la discriminación generalizada, tanto en la ley como en la práctica. Las expectativas de una mayor igualdad que crecieron durante la revuelta han sido frustradas.

Protesta por la actuación del ejército contra manifestantes. El Cairo, 2011 (Amr Nabil/AP Photo)

La “transición pacífica” prometida por el ejército está lejos de ser alcanzada y las elecciones celebradas no han evitado que continúen los abusos.

Resulta urgente que la comunidad internacional tome partido por las libertades civiles y políticas si quiere evitar que la revolución popular sea traicionada por la represión en Egipto. Por ello, el informe hace un llamamiento a los representantes diplomáticos y agencias multilaterales a emprender y reforzar acciones concretas, de acuerdo a directrices de la Unión Europea y protocolos internacionales.

El plan de acción llama a la comunidad internacional a reforzar su apoyo al pueblo egipcio en la transición democrática, fortaleciendo capacidades de las organizaciones civiles, compartiendo experiencias en procesos similares y dando coherencia a las estrategias de actores internacionales.