Toma la palabra

Carlos Capote

Participante en la asamblea de barrio del 15M en Carabanchel, Madrid

Fotografías de redadas racistas de Edu León en la acampada de la Puerta del Sol (Patricia Simón)

El sábado 4 de junio, tuvo lugar la segunda asamblea del barrio de Carabanchel en la plaza de Oporto. Uno de los temas que sabíamos que tendríamos que empezar a trabajar lo antes posible, era el de actuar frente a las redadas racistas. Ya nos habíamos planteado en Sol, en el grupo de trabajo de Migración y movilidad, la necesidad de hacer algo para facilitar a las personas inmigrantes el acceso y la participación en las asambleas de barrio. Habíamos barajado la posibilidad de declararlas “espacios libres de redadas” pero la cosa no pintaba sencilla.

En Oporto, la situación es especialmente complicada porque la policía hace controles de identidad a destajo. La población inmigrante de la zona sufre el acoso policial “varias veces al día”. Durante la asamblea de ayer, se barajaba la posibilidad de realizar las asambleas justo al lado de la boca del metro, pensando que así disuadiríamos a la policía de realizar controles. Al final, aprobamos por concenso que realizaríamos las asambleas en la plaza colindante porque así molestábamos menos y que, en caso de presenciar una redada, cruzaríamos a la plaza del metro a evitarla.

Se hablaba también de organizar talleres de formación e información sobre mediación con la policía y sobre cómo actuar frente a una redada. No en vano, las Brigadas Vecinales de Observación de Derechos Humanos han estado realizando ese trabajo ya desde hace aproximadamente año y medio. Hace sólo únos días, las Brigadas denunciaban en una rueda de prensa el acoso de Interior por documentar redadas policiales a inmigrantes e informaban de haber sufrido este acoso por última vez, atención al dato, en la plaza de Oporto. La interlocución con la policía, en estos casos, es delicada pero lo que sucedió ayer rompió todos mis esquemas.

La asamblea de barrio acababa de terminar y quedaban aún unas cien personas en la plaza cuando alguien grita: “¡hay una redada en el metro!”. Dicho y hecho. Un grupo, calculo que de unas 80 personas, se dirige a la boca de metro al grito de: “¡ningún ser humano, es ilegal!”. Llegan al interior del metro, donde dos policías nacionales, un hombre y una mujer, que están identificando a tres personas (creo que de origen dominicano aunque puede que me equivoque). En cuanto los policías ven lo que se les viene encima, devuelven la documentación y, cabeza gacha, abandonan inmediatamente el lugar. Aún antes de formar el equipo antirredadas en Carabanchel, ya se ha evitado una. ¡Y de qué manera!