Toma la palabra

Análisis de Jerrold Kessel y Pierre Klochendler

Organizaciones sionistas de todo el mundo consideran que el juez judío sudafricano Richard Goldstone debe optar entre la lealtad a los derechos humanos fundamentales o a Israel. Otras han flexibilizado su posición.

El ex magistrado de la Corte Suprema de Sudáfrica continúa defendiendo el informe elaborado por la comisión de las Naciones Unidas que él lideró, encargada de investigar la guerra, llamada Operación Plomo Fundido, que tuvo lugar del 27 de diciembre de 2008 al 18 de enero de 2009 en Gaza.

Dicho estudio, presentado en septiembre del año pasado, concluyó que tanto Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica) como Israel cometieron crímenes de guerra durante el conflicto. El Informe Goldstone plantea que las fuerzas armadas israelíes pueden haber perpetrado crímenes contra la humanidad. Y a muchos sionistas en todo el mundo les parece de mal gusto que un judío busque colocar a Israel en el banquillo internacional.

En las últimas semanas, las críticas generaron una situación inusual en Sudáfrica, el país natal del juez, con reminiscencias de un juicio salomónico. En el relato bíblico se pedía al rey Salomón que adjudicara el destino de un bebé cuya maternidad reclamaban dos mujeres. Salomón propuso cortar al niño a la mitad. Cuando una de las mujeres dijo que prefería renunciar a su derecho a la maternidad para que el niño siguiera entero, el sabio rey se pronunció a su favor, argumentando que una verdadera madre no accedería a arriesgar el bienestar de su hijo.

Un paralelismo moral puede trazarse en relación al juez Goldstone: organizaciones judías de todo el mundo han planteado el dilema como una opción entre la lealtad a los derechos humanos fundamentales y la lealtad a Israel.

Para Goldstone, sin embargo, el desafío actual también fue desatado por un niño: su propio nieto. El adolescente está por celebrar su bar mitzvá, ceremonia religiosa que tiene lugar cuando un muchacho judío cumple 13 años y tras la cual asume las responsabilidades religiosas de un adulto. Al principio, judíos religiosos y sionistas de Johannesburgo querían prohibirle al juez Goldstone asistir a ese acontecimiento.

La publicación judía estadounidense Forward, que también fue muy crítica con el magistrado, señaló en un editorial que “la demonización y el aislamiento de Richard Goldstone está mal, es ofensiva y, francamente, viola los propios valores judíos que la comunidad pretende defender. Que el hombre ni siquiera pueda asistir a la bar mitzvá de su nieto dice mucho sobre la intolerancia y la ignorancia de quienes intimidan en nombre de Israel”.

Ahora, y sólo después de una disputa importante y muy pública, se le permitirá asistir a la sinagoga.

Goldstone ha revelado que la iniciativa de poner fin a la discusión surgió de Tikkun, una revista judía estadounidense de izquierda. La publicación intercedió ante los elementos de línea dura que integran la comunidad judía sudafricana. El intercambio con Tikkun, y el hecho de que quienes buscaban imponer restricciones a Goldstone flexibilizaran su posición, tuvieron lugar a raíz de la decisión de la revista de concederle su premio anual al comportamiento ético. En palabras del editor de Tikkun, el rabino Michael Lerner, “la comunidad de la paz, tanto en Israel como en todo el mundo, ve al juez Goldstone como alguien que defiende los mejores valores éticos de la comunidad judía“.

Goldstone manifestó por escrito su felicidad por poder asistir a la bar mitzvá de su nieto. Y citó una declaración del South African Jewish Board of Deputies (consejo sudafricano de delegados judíos) en cuanto a que sus asuntos familiares no darían pie a más protestas en su contra. Pero aunque a último momento se haya desistido de imponerle un juicio “salomónico” al magistrado sudafricano, la cuestión de la lealtad dual, entre los valores humanos y morales universales, y un apoyo ciego y acrítico hacia Israel, continúa resonando, particularmente dentro de la influyente comunidad judía estadounidense.

En el gobierno del presidente Barack Obama esto ha comenzado a cambiar, para desconcierto de muchos judíos en Estados Unidos. Han surgido fricciones especialmente porque altos funcionarios de ese país no han temido manifestar que les preocupa que la continuación del conflicto palestino-israelí pueda perjudicar los intereses nacionales estadounidenses.

La preocupación se volvió palpable dentro de un vasto sector de las organizaciones judías. Líderes de las Federaciones Judías de América del Norte revelaron la semana pasada que en mayo realizarán una inusual “visita masiva” a Washington “para transmitir su preocupación por las relaciones entre Estados Unidos e Israel”.

En una carta pública, Elie Wiesel, sobreviviente del Holocausto y premio Nobel de la Paz en 1986, dijo que no deseada al gobierno del derechista Benjamín Netanyahu.

(1) Comentario

  1. chus

    ¿Y por qué no avbandona públicamente ese esperpento (como los demás) religiosos qu es la fé y vuelve de nuevo a ser humano y se acabó?

    Este juez deberñia decirle a su hijo: pasa de ellos, hijo, pasa de todos ellos y vuelve a ser un Ser Humano sin etiquetas. Esa es la única esperanza de la raza humana y de los derechos humanos.

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