Toma la palabra

Por Concha Pinós

Directora de la delegación española de la organización Birmania por la Paz

Las esperanzas sobre el rol de la Sociedad Civil Global han ido creciendo a lo largo de las décadas, como una fuerza de renovación fundamental en los gobiernos no-democráticos. Este es el caso de Birmania, desde la Revuelta Azafrán, donde los monjes y los estudiantes demostraron que pueden hacer un pulso al poder. Incluso aunque aparentemente no se consiguiesen los objetivos, fue un triunfo ya que consiguió crear un emponderamiento progresivo de las bases que tuvo otra oportunidad de ejercitarse un año después durante el Ciclón Nargis.

La llamada Revuelta Azafrán, cuando los monjes se manifestaron contra el gobierno dictatorial. (AP)

Fue la sociedad civil la que se re-inventó durante las manifestaciones de 1988. Una explosión de estudiantes, nuevas organizaciones, medios de comunicación independientes y partidos nuevos que propusieron el cambio necesario. Estudiantes, artistas, activistas, periodistas, organizaciones de apoyo internacional han trabajado codo a codo desde entonces para que proyectos de pequeña escala fueran madurando y movilizando el caldo de cultivo que maduro en la Revuelta Azafrán. En ese sentido entendemos que la Revuelta Azafrán o el Ciclón Nargis fueron una victoria para la sociedad civil birmana, pues fueron dos luchas civiles en la restauración por la democracia y la resolución de los derechos de las minorías étnicas. ¿Pero hasta dónde puede jugar un rol importante la sociedad civil en las próximas elecciones del otoño del 2010?

Si tomamos como referencia el pensamiento político de Daw Aung San Suu Kyi, que promueve fuertemente la idea de que cada birmano tiene que formar parte de la lucha democrática, perder el miedo y movilizarse. Entonces entendemos que la sociedad civil birmana es la única que puede realmente resolver la crisis política y constitucional que vive el país. No solo son importantes para conseguir la democracia sino para la consolidación del proceso de reconciliación y pacificación. La sociedad civil plural son los actores cruciales en este momento de cambio.

Hay dos cuestiones fundamentales que debemos comprender:

  • ¿Cómo puede la sociedad civil birmana que vive en un Estado controlado militar e ideológicamente, jugar en la restauración de la democracia en Birmania?
  • ¿Cómo puede la sociedad civil promover el mutuo entendimiento en el ámbito étnico como base para la resolución de los problemas políticos en Birmania?

Como sociedad civil en Birmania entendemos todo grupo (pequeño o grande) que actúa con libertad e independencia del gobierno. Incluyendo el sector privado, los media, empresas, asociaciones legales, religiosas, culturales, ong, estudiantes, sindicatos y partidos políticos tradicionales y de nueva creación. Debido a la política de la Junta Militar Birmania de represión a los disidentes, infiltración en la sociedad civil (mediante espías), la creación de organizaciones civiles paralelas para controlar a la sociedad civil, la falta de educación y confianza de las bases… no resulta fácil efectuar el cambio de paradigma hacia un traspase de poderes hacia la sociedad civil en Birmania.

Pero los birmanos no están solos en esta lucha. En las fronteras de Tailandia, India, Bangladesh y China se encuentra todo el movimiento Pro-democrático y líderes de etnias que firmaron el pacto por la Paz y la Reconciliación, que trabajan duramente en entrenamiento continuo de birmanos dentro y fuera de las fronteras por una Birmania libre y democrática. También las Campañas Internacionales por la Democracia en Birmania en todo el mundo entendemos que el primer paso hacia la democratización auténtica y genuina del país es seguir emponderando las bases (educación, salud, desarrollo, media). Sin que sea un sustituto de las reformas necesarias en el país, si no como el soporte auténtico que puede crear la influencia directa más contundente en la reforma política del país. La experiencia gradual de vecinos como China, Vietnam, Laos o Filipinas puede ser instructiva. El rol de la sociedad c ivil en todo el ASEAN se esta instaurando cada vez más como un instrumento de protección y promoción de los derechos civiles.

Birmania puede parecer aislada pero no esta sola y el beneficio de la sociedad civil global también pueden ser movilizados a favor de la misma. La oportunidad radica no solo en cómo se puede movilizar la sociedad civil en Birmania si no también en ASEAN y en los países occidentales, conectando puentes de entendimiento: entre elementos aislados y el régimen birmano- fundamentalmente a través de los países del ASEAN-.

La educación y salud de la Sociedad Civil Birmana pasa por un rejuvenecimiento de sus elementos catalizadores, el uso de los media y tecnología de la información, la creación de organizaciones micro tejidas en red, para generar el compromiso civil capaz de gestar el cambio político. Así surgió la Liga Nacional para la democracia en Birmania (NLD). Estas organizaciones y la sociedad civil deben reinsertarse para ser actores cruciales en el cambio, por ello nosotros también podemos contribuir a este momento de cambio.

En Birmania hay más monjes que soldados y más ciudadanos que militares. La historia birmana nos habla de ciclos donde después de una dictadura la sociedad civil toma el rol del cambio, renovando y reinventando la política. Nuestra apuesta por la Paz pasa por la Sociedad Civil: Emponderamiento mediático, salud, educación y desarrollo de pequeños proyectos que capacite en libertades civiles para el cambio.